“Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber” (Números 33:15)
Moisés le da dos nombres a este campamento: Mesah = prueba / tentación. Y Meriba = provocación / altercar. Desde Dofca donde tuvieron tan grandes victorias y Alús donde el pueblo dejo que su corazón se contaminara con la levadura de la vanagloria, el corazón del pueblo ya estaba lo suficientemente apartado de YHVH para atreverse a altercar con El y poner el tela de juicio Su cuidado y protección por Su pueblo – “¡Ay del que pleitea con su Hacedor! El tiesto con los tiestos de la tierra” – Isaías 45:9. La palabra Refidim viene de la misma raíz hebrea de la palabra “Raphim” que significa = abandono o descuido de la palabra de Elohim. En Refidim Israel fue descuidado de la palabra de Elohim y como consecuencia, estaban débiles y fácilmente murmuraron y tentaron a YHVH pecando contra Él. En el caminar por el desierto debemos observar una clave importantísima: la fortaleza para enfrentar mis pruebas mañana, depende de las lecciones aprendidas hoy. La forma como enfrentemos las crisis presentes, determina la falla o éxito al enfrentar las crisis futuras. Esto debido a que estamos desarrollando patrones de obediencia y confianza en nuestra rutina diaria. Obtener la victoria en nuestro futuro Refidim, depende de no descuidar la palabra de Elohim.
“Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca. Salieron de Dofca y acamparon en Alús” (Números 33:12-13)
Se regó la palabra por todo el territorio de los Amalecitas de que se acercaba una invasión Israelita. Era imposible que Israel pasara desapercibido. Su viaje venía marcado por multitud de milagros; el cruce del Mar rojo, la destrucción de ejército egipcio, las aguas amargas de Mara hechas potables, la liberación de los esclavos de Dofca, y como si fuera poco, eran guiados de día y de noche por una presencia supernatural manifestada por una columna de nube en el día y una columna de fuego en la noche. Nunca antes se había escuchado historia semejante en todo el territorio y todas las naciones alrededor estaban a la alerta. Mientras YHVH estuviera con ellos, los hijos de Israel eran un poder incontenible. Alús significa = fermentar — ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? — 1 Corintios 5:6. Israel jamás debía pensar que ellos eran los autores de semejantes victorias, porque cada una de ellas y los innumerables milagros eran producto del poder y providencia de Elohim, quien los guiaba. Igual nosotros, si por algún momento nos atribuimos la gloria de nuestras victorias, dejando que la levadura del orgullo y vanagloria contaminen nuestro corazón, los efectos los vamos a experimentar tarde que temprano.
“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto… Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra YHVH” (Éxodo 16:2-8)
El peligro de la murmuración es que es el inicio de la apostasía. Cada que el pueblo enfrentaba un problema en vez de ir a YHVH, iba a Moisés con críticas, acusaciones y murmuraciones. YHVH había movido al pueblo de un lugar de reposo – Elim, a uno con dificultades – Desierto de Sin (espinas). Así es como nuestro Padre Celestial frecuentemente trabaja con nosotros, porque necesitamos ser enfrentados a las fortalezas del Egipto espiritual (mundo y su sistema) que aún hay en nuestro corazón. Si YHVH le hubiera preguntado al pueblo en Elim: ¿qué hay que les impida adorarme con todo su corazón, alma y mente? Seguramente hubieran dicho: NADA. Igual hoy; ¿qué hay que nos impida adorarlo y amarlo con todo nuestro corazón, alma y mente? Tal vez muchos digan cómo pudo haber dicho Israel, nada, pero dos pasos más adelante murmuraron. Nosotros, al igual que ellos, no tenemos la más mínima idea de lo que realmente hay en nuestro corazón hasta que somos probados y enfrentados a esos gigantes que nos impiden seguir a Elohim como el manda.
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