Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.
(Cantares. 8:7)
Luego de pasar por un tiempo de reflexión arrepentimiento y perdón, como lo es Yom Kippur, llega el momento de prepararnos para el día de las bodas del cordero, vestirnos de novia requiere ser limpios y apartados para nuestro Mesías. El ir al encuentro del Novio siempre requiere estar con las vestiduras correctas. Nuestro amado ya nos dio ese regalo de Su amor, Su salvación y Su misericordia y luego de tener ese amor tan grande en nosotros debemos esperar por el Novio tal como lo hicieron las vírgenes que se prepararon y fueron prudentes. “Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta”. Mateo 25:10. Así como en una boda, los últimos días son los de mayor intensidad, en estos días que faltan antes de Sukkot, terminemos de preparar los detalles de nuestra vida para recibir al Novio y poder entrar con él y celebrar en el banquete.
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.
(Cantares. 8:7)
Luego de pasar por un tiempo de reflexión arrepentimiento y perdón, como lo es Yom Kippur, llega el momento de prepararnos para el día de las bodas del cordero, vestirnos de novia requiere ser limpios y apartados para nuestro Mesías. El ir al encuentro del Novio siempre requiere estar con las vestiduras correctas. Nuestro amado ya nos dio ese regalo de Su amor, Su salvación y Su misericordia y luego de tener ese amor tan grande en nosotros debemos esperar por el Novio tal como lo hicieron las vírgenes que se prepararon y fueron prudentes. “Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta”. Mateo 25:10. Así como en una boda, los últimos días son los de mayor intensidad, en estos días que faltan antes de Sukkot, terminemos de preparar los detalles de nuestra vida para recibir al Novio y poder entrar con él y celebrar en el banquete.
“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de los ángeles” (Apocalipsis 3:5)
Como creyentes en Yahushua, creemos que el juicio ha sido hecho a través del sacrificio del Mesías – “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Elohim en Él” – 2Corintios 4:21. El es el cumplimiento del substituto de Isaac, como también es el Sumo Sacerdote de los sacrificios de Yom Kippur. Yahushua es la propiciación o expiación de nuestros pecados. “Y el es la propiciación por nuestros pecados” – 1Juan 2:2. Aquellos quienes tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, delante del Padre, somos declarados justos y nuestros nombres están inscritos en el “Libro de la Vida”. No creemos que seamos declarados justos por nuestras propias obras – “Nos salvo, no por obras de justicia que nosotros hubiéremos hecho” – pero eso no nos exonera de las obras. Yahushua dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos… entonces les declararé: Nunca os conocí apartaos de mí transgresores de la Torah” – Mateo 7:21-23. La vida es una prueba, y cada momento es irrepetible. Todo descuido en guardar los mandamientos de Elohim, es contado.
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