“YHVH es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (Nahum 1:7)
El profeta Nahum le recuerda al pueblo que no hay verdadera seguridad en la riqueza, en alianzas políticas o estructuras sociales. YHVH es el único lugar de verdadera protección. El protege a aquellos que dejan la seguridad del sistema por Su gracia y protección. Ofrece refugio al pobre, no al rico. Protege a aquellos que deciden separarse y vivir bajo sus parámetros (Torah) no a aquellos que evaden su guía. Rescata al perseguido, no al poderoso. Para la gente es más fácil confiar en su autoprotección, se rodean de falsa seguridad. La cuenta bancaria, el empleo, seguros para todo, en una casa, en la sociedad, en todos los programas de seguridad que ofrecen los gobiernos. Todas estas cosas le hacen creer al hombre que su mundo es seguro, pero la vida puede deshacer toda esa seguridad en un segundo. Somos criaturas muy frágiles, pero esto no debe asustarnos, al contrario, debemos fortalecernos al saber que YHVH es nuestra fortaleza y conoce a cada uno de sus hijos por su nombre.
“La Torah de YHWH es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de YHWH es fiel, que hace sabio al sencillo… los juicios de YHWH son verdad, todos justos… tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón” (Salmo 19:7-11)
La Torah es guardada por creyentes de todas las épocas. Desde la creación, el hombre fue instruido para guardar la Torah o Instrucciones de YHWH. Todas las instrucciones que Elohim le ha dado al hombre a través de la historia, reiteran la obediencia a Su Torah. Fue guardada antes de Moisés, durante el tiempo que estuvo Israel en el desierto y cuando Yahushua se presenta como el Cordero de Elohim. “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” – Génesis 26:5. Abraham fue antes de Moisés. La obediente respuesta de Abraham a la Torah de Elohim, es una muestra tangible y evidente de que su fe y confianza estaba puesta en Elohim. La fe de cualquier creyente es confirmada por la obediencia a la Torah, igual que Abraham. El apóstol Pablo confirmó la validez y vigencia de la Torah en su época, por su obediencia – “Por eso te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Elohim de mis padres, creyendo todas las cosas que en la Torah y en los profetas están escritas” – Hechos 24:14. En el tiempo de la tribulación los creyentes son descritos como “los que guardan los mandamientos de YHWH y tienen el testimonio del Mesías Yahushua” – Apocalipsis 12:17. Es claro que el verdadero discípulo debe andar como su maestro, así que si nos consideramos discípulos del Mesías debemos andar como él anduvo, en total obediencia a la Torah de Elohim. Por consiguiente, como todos los que vivieron antes fueron confirmados por su obediencia a la Torah, afirmamos que la Torah es válida y vigente en cualquier época o tiempo, y que todo aquel que sigue el Camino de YHWH, y cree en Su hijo Yahushua, debe responder a dicha fe con la obediencia a la Torah.
“El niño Samuel continúo ministrando a YHVH bajo la dirección de Elí. Ahora bien, en aquellos días YHVH raramente hablaba, y no había visiones definidas” (1Samuel 3:1 – Biblia Kaddosh)
Los días del sacerdote Elí, fueron días muy duros. Elí había fallado en enseñar a sus hijos el Camino de YHVH – “Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de YHVH” – 1Samuel 2:12. Así que si el sacerdote era negligente con su propia casa ¿qué podemos esperar con el pueblo que ya estaba acostumbrado a ir tras dioses ajenos y costumbres paganas? Israel siempre se contaminó con los pueblos vecinos y aprendió sus costumbres. Desde que Elohim lo redimió de Egipto, vez tras vez, se desviaba y seguía pueblos que no tenían conocimiento de Elohim. Le costó mucho a Israel asumir la identidad de ser el pueblo de Elohim. Lo triste es que hoy también escasea la Palabra de YHVH. Hay muchas corrientes y doctrinas, pero la mayoría están contaminadas con costumbres paganas igual que antes. El pueblo de nuevo se contaminó con los pueblos vecinos y sus costumbres paganas (sistema). No ha podido asumir y adoptar la identidad del pueblo de Elohim. No ha entendido que ser Su pueblo implica ser Kaddosh (separado). Que hay límites bien demarcados para el pueblo de Elohim y constantemente los violan y traspasan los linderos establecidos por Elohim. No hay visión definida de YHVH. La mayoría de los profetas hoy en día han malinterpretado la función del profeta que es de volver el pueblo a la Torah y se han dedicado a profetizar de su propio corazón lo que desean para su grupo particular, solo quieren complacer la comezón de oír cualquier cosa que tiene el pueblo. Finalmente, Elohim le envía un mensaje a Elí – “Yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Elohim, y él no los ha estorbado” –1Samuel 3:13. Pidámosle a YHVH que nos dé la sabiduría y la valentía para proclamar Su Torah, a tiempo y fuera de tiempo, para que no escaseé.
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