“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)
¡Que grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahushua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23)
Toda vida, ya sea física o espiritual, mana del corazón. Y así como, el corazón físico suple la vida a través de la sangre que fluye por las arterias, el corazón espiritual una vez cambiado por el Ruaj Hakoddesh, da vida al hombre. “Os daré un corazón nuevo… y pondré dentro de vosotros mi Espíritu” – Ezequiel 36:26-27. “Daré mi Ley (Torah) en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. La palabra “guardar” viene del hebreo H5341 = Natsar = Proteger / obedecer. Protegemos el corazón, cuidando que su contenido, la Torah, no sea alterada ni contaminada con doctrinas de hombres – “No añadirás a la Palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim” – Deuteronomio 4:2. Obedecemos cuando somos hacedores y no oidores – Porque no son los oidores de la ley (Torah) los justos ante YHVH, sino los hacedores de la ley serán justificados” – Romanos 2:13. Es nuestra responsabilidad guardar el corazón de toda influencia negativa, debemos pedirle constantemente al Ruaj Hakoddesh que abra los ojos de nuestro corazón de acuerdo a la verdad de la Escritura y nos llene de su poder para transformar nuestros deseos y afectos de acuerdo al carácter del Mesías.
“Reconócelo en todos tus caminos y El enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6)
Cuando perdemos de vista la verdad de que YHVH está en completo control de todas las cosas, empezamos a sentirnos ansiosos. La preocupación viene de enfocarnos demasiado en nosotros mismos, una perspectiva que puede hacernos sentir, solos, olvidados y aun victimizados. La preocupación nos lleva a defendernos, a buscar refugio en nuestros propios deseos, y a olvidar que todo lo que Elohim permite en nuestra vida, trae un propósito, ya sea de enseñarnos, corregirnos o disciplinarnos. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” – Salmo 32:8. En realidad, todo lo que tenemos es este momento, y este momento es suficiente si lo caminamos a la luz de YHVH, buscando conocer sus caminos. La primera parte del Shema nos exhorta a recordar la Verdad de YHVH cuando estamos en la casa, cuando vamos por el camino, al acostarnos y al levantarnos. Es decir: buscar la presencia y la guía de YHVH en todo lo que hagamos y digamos.
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