“La Torah de YHWH es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de YHWH es fiel, que hace sabio al sencillo… los juicios de YHWH son verdad, todos justos… tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón” (Salmo 19:7-11)
La Torah es guardada por creyentes de todas las épocas. Desde la creación, el hombre fue instruido para guardar la Torah o Instrucciones de YHWH. Todas las instrucciones que Elohim le ha dado al hombre a través de la historia, reiteran la obediencia a Su Torah. Fue guardada antes de Moisés, durante el tiempo que estuvo Israel en el desierto y cuando Yahushua se presenta como el Cordero de Elohim. “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” – Génesis 26:5. Abraham fue antes de Moisés. La obediente respuesta de Abraham a la Torah de Elohim, es una muestra tangible y evidente de que su fe y confianza estaba puesta en Elohim. La fe de cualquier creyente es confirmada por la obediencia a la Torah, igual que Abraham. El apóstol Pablo confirmó la validez y vigencia de la Torah en su época, por su obediencia – “Por eso te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Elohim de mis padres, creyendo todas las cosas que en la Torah y en los profetas están escritas” – Hechos 24:14. En el tiempo de la tribulación los creyentes son descritos como “los que guardan los mandamientos de YHWH y tienen el testimonio del Mesías Yahushua” – Apocalipsis 12:17. Es claro que el verdadero discípulo debe andar como su maestro, así que si nos consideramos discípulos del Mesías debemos andar como él anduvo, en total obediencia a la Torah de Elohim. Por consiguiente, como todos los que vivieron antes fueron confirmados por su obediencia a la Torah, afirmamos que la Torah es válida y vigente en cualquier época o tiempo, y que todo aquel que sigue el Camino de YHWH, y cree en Su hijo Yahushua, debe responder a dicha fe con la obediencia a la Torah.
“El niño Samuel continúo ministrando a YHVH bajo la dirección de Elí. Ahora bien, en aquellos días YHVH raramente hablaba, y no había visiones definidas” (1Samuel 3:1 – Biblia Kaddosh)
Los días del sacerdote Elí, fueron días muy duros. Elí había fallado en enseñar a sus hijos el Camino de YHVH – “Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de YHVH” – 1Samuel 2:12. Así que si el sacerdote era negligente con su propia casa ¿qué podemos esperar con el pueblo que ya estaba acostumbrado a ir tras dioses ajenos y costumbres paganas? Israel siempre se contaminó con los pueblos vecinos y aprendió sus costumbres. Desde que Elohim lo redimió de Egipto, vez tras vez, se desviaba y seguía pueblos que no tenían conocimiento de Elohim. Le costó mucho a Israel asumir la identidad de ser el pueblo de Elohim. Lo triste es que hoy también escasea la Palabra de YHVH. Hay muchas corrientes y doctrinas, pero la mayoría están contaminadas con costumbres paganas igual que antes. El pueblo de nuevo se contaminó con los pueblos vecinos y sus costumbres paganas (sistema). No ha podido asumir y adoptar la identidad del pueblo de Elohim. No ha entendido que ser Su pueblo implica ser Kaddosh (separado). Que hay límites bien demarcados para el pueblo de Elohim y constantemente los violan y traspasan los linderos establecidos por Elohim. No hay visión definida de YHVH. La mayoría de los profetas hoy en día han malinterpretado la función del profeta que es de volver el pueblo a la Torah y se han dedicado a profetizar de su propio corazón lo que desean para su grupo particular, solo quieren complacer la comezón de oír cualquier cosa que tiene el pueblo. Finalmente, Elohim le envía un mensaje a Elí – “Yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Elohim, y él no los ha estorbado” –1Samuel 3:13. Pidámosle a YHVH que nos dé la sabiduría y la valentía para proclamar Su Torah, a tiempo y fuera de tiempo, para que no escaseé.
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4)
¿De dónde sacamos esperanza cuando reina la desesperanza? Todos tenemos días cuando solo queremos llorar, gritar, correr, o nos quedamos mudos y quietos sin saber qué hacer ante la situación, las paredes de la vida se nos vinieron encima y no vemos salida. Pablo llamó al Padre: “Elohim de esperanza”. Pero ¿cómo encontrar esa esperanza? Dos pasos dicen la Escritura que debemos dar: El primero es paciencia, esperar con dientes apretados si eso nos ayuda. Esperar sin importar que tan dolorosa sea la situación y lo lento que creemos ver a YHVH actuar, nos ayuda a crecer y a madurar. El segundo es la confianza que obtenemos de las Escrituras. Ahí está, escrito para ti y para mí, del corazón de YHVH, la promesa de que no importa que tan difícil parezca, Él está ahí con nosotros, que nada es imposible para El, que así estemos pasando por el agua o por el fuego, Él nos sacará. Y lo más maravilloso es que esa paciencia y consolación que necesitamos también proviene de Él, Él nos la da: “pero el Elohim de la paciencia y de la consolación”. El no espera que lo hagamos solos, Él nos apera de lo necesario para dar el paso que nos está pidiendo que demos. SHABBAT SHALOM
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