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Gota Diaria 29-03-2026

“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)

 

Mirar un águila volar es maravilloso.  No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan.  La dueña del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo.  Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas.  La Escritura nos dice que si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en YHVH y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta.  Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso.  Los caminos de YHVH son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores.  Así, que, si queremos movernos hacía adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a YHVH, confiar en El, en Su tiempo, y hacer solo lo que El nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El.  Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer.  Esperemos en Elohim, Yahushua dijo que su carga era ligera y liviana. 

Gota Diaria 28-03-2026

José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron”. “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos a mí.  Y ellos se acercaron.  Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 42:8 y 45:4)

 

Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto.  José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran.  José era para ellos un egipcio más.  José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación.  Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos helenos ya contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yahushua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía.  La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen.  Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39. SHABBAT SHALOM

Gota Diaria 27-03-2026

“Antes del quebrantamiento es la soberbia” (Proverbios 16:18)

 

Todos queremos crecer y madurar espiritualmente, y creemos que el proceso es sencillo, que solo estudiando la Torah, orando, asistiendo a cuanta reunión se hace en la congregación o participando de toda actividad podemos llegar a madurar, pero la forma como Elohim madura a sus hijos es totalmente diferente, es a través del quebrantamiento.  “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24).  Este versículo explica más claramente el proceso.  Pero como nadie muere voluntariamente a todo aquello que le impide crecer, como nos gusta aferrarnos a todo aquello que nos da placer, relaciones no sanas, pereza, el camino de menor resistencia, etc., Elohim lo hace.  El coge aquellas áreas en las cuales no somos sumisos, arregla las circunstancias, selecciona las herramientas para quebrantar nuestra autosuficiencia y controla el tiempo y la presión de esas circunstancia hasta producir el fruto deseado en nosotros y llevarnos a Él.  Si nos resistimos al quebrantamiento, Él nos deja solos.  El quebrantamiento duele, pero duele más no ser quebrantado.  No nos distraigamos con placeres temporales, dejemos que El Padre nos quebrante y nos lleve a donde Él quiera.

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