“Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoged, pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19)
La salvación ilustrada en los cuarenta años por el desierto, está disponible para todo aquel que cree y obedece. Es un llamado al corazón para tomar el camino del desierto y guiado por el amoroso Padre Celestial, ir a ese lugar de aparente soledad y aridez y aprender a oír Su voz y seguir Su Torah sin discutir ni pelear contra Quien quiere llevarnos a la Tierra que fluye leche y miel. En Etam, Israel debe evaluar su llamado a seguir a Elohim, desprovisto de su auto-protección y auto-preservación o dependencia de su opresor (Egipto) y seguir a Elohim. Igualmente nosotros, tenemos la oportunidad en Etam de evaluar y decidir si queremos seguir aferrados al sistema y sus caminos, o seguimos a Elohim sin contemplar más las ataduras de Egipto. Debemos tener presente que durante el peregrinaje vamos a creer que los métodos del sistema son más seguros, pero solo la confianza puesta en nuestro Adonai nos sostendrá y dará la seguridad de que es mejor caminar por el desierto con YHVH, que dormir en cama de esclavitud. En Etam los hijos de Israel empezaron a cambiar de enfoque. Ellos contemplaron lo que dejaron y fijaron sus ojos en el futuro que tenían delante de ellos con YHVH. Etam es el lugar donde decimos si seguimos o no.
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