“Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte” (Éxodo 26:30)
Sabemos que Elohim tiene un plan para cada uno de sus hijos, sabemos que somos tabernáculo (Sukkah) de Elohim y que Su Ruaj (Espíritu) mora en nosotros. Elohim le mostró el modelo del tabernáculo a Moisés en el monte, le mostró Su gloria, le mostró el futuro glorioso de Su pueblo y le advirtió que debía hacerlo exactamente conforme al modelo que le fue mostrado. El hombre a través de los años ha deteriorado el modelo de Elohim, ha creado tabernáculos hechos con ramas o doctrinas de hombres, ha inventado lulavs de filosofías y fábulas de las cuales nos advirtió Pablo – “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías” – Colosenses 2:8. El modelo mostrado a Moisés en el monte ya no existe, el tabernáculo que el hombre ha hecho para Elohim, está lleno de idolatría, de basura doctrinal y piensa que Elohim va a depositar Su gloria en el. Ya es hora de volver, escucha el llamado del Amado, vuelve a tu Elohim hija de Sión. Busca la verdad en la Torah, la senda antigua, Elohim no ha cambiado sus parámetros, Su Camino sigue siendo el mismo. Vuelve a tu Adonaí, Israel.
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función” (Romanos 12:4)
No todos en el cuerpo del Mesías tenemos las mismas habilidades y talentos, pero de lo que debemos estar seguros es que todo cuanto poseemos se nos ha dado para la obra del Reino. No importa cuánto, si cinco, dos, o un talento, si somos brazos, ojos, pies, etc. nuestra función es estar construyendo, edificando por una meta común que tenemos como pueblo. Independientemente cuanto se nos haya dado. Esto lo podemos ver reflejados en la construcción del Tabernáculo, no a todos se les dio las mismas habilidades, pero todos cumplían una función, todos eran útiles para la obra común que había encomendado YHVH, todos trabajaron, nadie lo hacía solo, ni para sí mismo. No podemos quedarnos estancados pensando en solo nosotros, de esto depende que avancemos o no en nuestro caminar hacia la meta del supremo llamamiento Divino. Nuestro amor y pasión deben estar más vivos que nunca en estos tiempos difíciles y así poder entrar en el gozo de nuestro Adonai. “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” — Mateo 25:21
“Y YHWH será rey sobre toda la tierra. En aquel día YHWH será uno, y uno su nombre ... Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente."
(Zacarias 14:9 y 11)
Constantemente el pueblo de Israel es atacado de diversas formas por sus enemigos, unas veces a través de las armas, otras a través de la política y boicots económicos, otra muy popular en estos días, es a través de la negación, es común oír como se niega el holocausto, como se niega el derecho de Israel a existir como nación, como se niega la conexión del pueblo de Israel con su pasado y sus raíces. Cuando nuestro Adonay regrese y reine desde la ciudad santa, el pueblo de Israel podrá por fin habitar confiadamente en Jerusalem, Nuestro Elohim habitara entre nosotros y todas la naciones vendrán a Jerusalem a adorarlo en la fiesta de Sukkot.
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