“Entonces YHVH dijo a Moisés: Sube a mí al monte y espera allá, y te daré tablas de piedra con la Torah y los mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12)
Siete veces subió Moisés al Monte, y siete veces regresó con instrucciones para el pueblo. En la vida de todo creyente en Yahushua, hay un viaje al Sinaí. Allí debemos aprender las lecciones que Elohim le enseño a Israel hace siglos. Esta es la ruta a Canaan. Es a través de estas vitales instrucciones, de este profundo encuentro con YHVH que aprendemos a ser templos del Ruaj Hakoddesh. En el Sinaí es donde comprendemos completamente la fealdad y depravación del pecado – “por medio de la Torah es el conocimiento del pecado” – Romanos 3:20, y sabemos que pecado es: “infracción de la Torah” – 1Juan 3:4. Todas estas lecciones le enseño YHVH al pueblo al pie del Monte Sinaí. Ese fue su salón de clase. Allí pasaron cerca de un año recibiendo instrucciones
“Esta, pues, es la Torah que Moisés puso delante de los hijos de Israel. Estos son los mandamientos, los estatutos y los decretos que hablo Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” (Deuteronomio 4:44-45)
La Torah contiene 613 mandamientos. De esos 613, 248 son mandamientos “positivos”, y 365 son mandamientos “negativos”. Estos preceptos son el código de conducta del pueblo de Elohim para que viva una vida honesta, limpia y saludable en cuerpo y en espíritu. Están divididos en dos grupos: deberes hacia el prójimo y deberes hacia Elohim el Creador. Aquellos deberes hacia el prójimo incluyen preceptos de honestidad, rectitud, amabilidad, veracidad, caridad, etc. que debemos observar en todas nuestras relaciones. Nos guían a comportarnos rectamente con la familia, las amistades, la autoridad, los vecinos, etc. Los deberes hacia Elohim, incluyen los preceptos de adoración, las Fiestas, el Shabbat, los alimentos y muchos otros que nos capacitan para obtener una excelente forma de vida espiritual y nos enseñan a tener una relación personal con Elohim, donde El es nuestro Adonai y nosotros Su pueblo. Donde Él es quien guía y nosotros quienes seguimos y obedecemos.
“Y YHVH dijo a Moisés: Vé al pueblo y santificado hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día YHVH descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte Sinaí” (Éxodo 19:10-11)
Al tercer día, Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Elohim; y se detuvieron al pie del monte. Dicen las Escrituras que el sonido de bocina iba aumentando en extremo, Moisés hablaba y YHVH le respondía. En medio del monte humeando, de los truenos, relámpagos y de la bocina sonando, hablo YHVH y proclamo los “Diez Mandamientos” que luego escribiría en dos tablas de piedra y entregaría a Moisés. Todo el pueblo escuchó la voz de YHVH y tuvo miedo. Le rogaron a Moisés que hablara él con YHVH y les trasmitiera el mensaje, que fuera su intermediario. Luego YHVH le ordenó a Moisés subir al monte y Moisés recibió las tablas que contenían los “Diez Mandamientos” y recibió toda la Torah para enseñarla a los hijos de Israel. Durante los cuarenta días y cuarenta noches que Moisés estuvo en el monte recibió todos los estatutos y mandamientos de YHVH para el pueblo, la Torah, el código de conducta que opera en el Reino de YHVH.
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