“Si oyeren y le sirvieren, acabarán sus días en bienestar y sus años en dicha” (Job 36:11)
No podemos oír la voz de nuestro Creador si no paramos el ruido que hay en nuestra mente. El ruido producido por nuestros propios deseos, por el sistema y sus engaños, por nuestro sistema religioso que nos ofrece una relación con Dios en paquete, porque es imposible tener una relación con Dios si no lo escuchamos y YHVH no va a violentar nuestro corazón si persistimos en escuchar otras voces diferentes a la Suya. Ahora, recordemos que lo que permitamos en nuestra mente, como alimentemos nuestro corazón, va a moldear nuestra vida, ya se el sistema, o la voz de Dios. Tenemos que elegir que vamos a oír, que vamos a comer. Tenemos que tener determinación y escoger escuchar a Dios, porque si no lo hacemos, el mundo no nos va a preguntar que queremos escuchar, el tomará la decisión por nosotros. No podemos servir a dos señores. No podemos vivir con todo el ruido del sistema en nuestra mente y pretender escuchar la voz de Dios.
“Este es ni nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Éxodo 3:15)
El nombre de nuestro amado Creador ha sido removido de las iglesias por medio de la tradición. El hombre ha decidido que el sabe mejor lo que es bueno para él y para todos a su alrededor, solo hablamos lo que no ofenda, lo que suene aceptable, al fin y al cabo, ¿que es un nombre? Y Dios conoce nuestro corazón. El enemigo lleva siglos trabajando en la mente del hombre, desviándolo de su Creador y llevándolo sutilmente a la auto-adoración en diferentes formas muy difíciles de descubrir. El enemigo se ha infiltrado en las iglesias, los hogares, los matrimonios, las escuelas, el gobiernos y para rematar, se ha infiltrado en las Escrituras haciéndole creer a los líderes que su propia interpretación es la correcta, es su revelación ignorando que ninguna Escritura es de interpretación privada. “¿Hará acaso el hombre dioses para sí?” (Jeremías 16:20). El enemigo está en los seminarios, en la literatura, en nuestros pensamientos. La batalla por la mente continúa a lo largo de la vida del hombre y apela a la debilidad de la carne que siempre busca la comodidad y no quiere salirse de la zona de confort en cuanto a la fe. La mayoría de los llamados creyentes hoy en día, pertenecen al “club bendíceme”. Solo hay una manera de terminar este drama y solo hay un lugar a donde ir. A YHVH, el Eterno Elohim y su verdad.
“No menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque El es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan” (Job 5:17-18)
Tenemos la tendencia a creer que la corrección es algo horrible, doloroso e intolerable, mas no es así, el proceso de corrección es un proceso de aprendizaje y crecimiento. No toda corrección es agradable, eso es cierto, pero huirle y evitarla solo nos lleva al estancamiento. Desde que nacemos entramos en un proceso de crecimiento y entender que la corrección es parte de ese proceso la convierte en nuestra amiga y no enemiga especialmente cuando le hemos entregado nuestra vida a YHVH y sabemos que es El quien nos proporciona la corrección y nos lleva a aprender lecciones necesarias para nuestra vida. Desconectarnos del pasado, dejar hábitos que considerábamos inofensivos no es fácil, pero cuando YHVH dice que tenemos que hacer correctivos en nuestra vida si queremos proseguir a la meta de Su supremo llamamiento, debemos hacerlo, negarnos o postergarlos, solo nos conducirá a asumir el dolor de ver como el horizonte se oscurece y el camino se torna pesado y difícil, entonces Elohim tiene que hacer las correcciones por nosotros y es ahí cuando duele. Afortunadamente, El hiere y sus manos curan.
Hay 18 invitados y ningún miembro en línea