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Gota de Amor - Diciembre 8/2016

“Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.  Salieron de Dofca y acamparon en Alús” (Números 33:12-13)

 

Se regó la palabra por todo el territorio de los Amalecitas de que se acercaba una invasión Israelita.  Era imposible que Israel pasara desapercibido.  Su viaje venía marcado por multitud de milagros; el cruce del Mar rojo, la destrucción de ejército egipcio, las aguas amargas de Mara hechas potables, la liberación de los esclavos de Dofca, y como si fuera poco, eran guiados de día y de noche por una presencia supernatural manifestada por una columna de nube en el día y una columna de fuego en la noche.  Nunca antes se había escuchado historia semejante en todo el territorio y todas las naciones alrededor estaban a la alerta.   Mientras YHVH estuviera con ellos, los hijos de Israel eran un poder incontenible.  Alús significa = fermentar — ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? — 1 Corintios 5:6.  Israel  jamás debía pensar que ellos eran los autores de semejantes victorias, porque cada una de ellas y los innumerables milagros eran producto del poder y providencia de Elohim, quien los guiaba.    Igual nosotros, si por algún momento nos atribuimos la gloria de nuestras victorias, dejando que la levadura del orgullo y vanagloria contaminen nuestro corazón, los efectos los vamos a experimentar tarde que temprano.

 

Gota de Amor - Diciembre 7/2016

“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto… Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra YHVH” (Éxodo 16:2-8)

 

El peligro de la murmuración es que es el inicio de la apostasía.  Cada que el pueblo enfrentaba un problema en vez de ir a YHVH, iba a Moisés con críticas, acusaciones y murmuraciones.  YHVH había movido al pueblo de un lugar de reposo – Elim,  a uno con dificultades – Desierto de Sin (espinas).  Así es como nuestro Padre Celestial frecuentemente trabaja con nosotros, porque necesitamos ser enfrentados a las fortalezas del Egipto espiritual (mundo y su sistema) que aún hay en nuestro corazón.  Si YHVH le hubiera preguntado al pueblo en Elim: ¿qué hay que les impida adorarme con todo su corazón, alma y mente? Seguramente hubieran dicho: NADA.  Igual hoy; ¿qué hay que nos impida adorarlo y amarlo con todo nuestro corazón, alma y mente?  Tal vez muchos digan cómo pudo haber dicho Israel, nada, pero dos pasos más adelante murmuraron.  Nosotros, al igual que ellos, no tenemos la más mínima idea de lo que realmente hay en nuestro corazón hasta que somos probados y enfrentados a esos gigantes que nos  impiden seguir a Elohim como el manda.  

 

Gota de Amor - Diciembre 6/2016

“En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es SEÑAL entre mí y vosotros por vuestras generaciones” (Éxodo 31:13)

 

Es la séptima parada donde YHVH establece el día séptimo como Santísimo.  El pueblo sabía que el día séptimo era día de reposo a YHVH porque sus ancestros lo habían enseñado.  Abraham a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a sus hijos y así sucesivamente.  Pero 430 años viviendo en Egipto y contaminándose con la idolatría de la tierra egipcia habían hecho que el pueblo abandonara el Camino de Elohim.  De nuevo, YHVH establece el día séptimo – Día de Reposo – hoy conocido como Shabbat – como señal del Pacto.   En este campamento, YHVH le explica a Israel como guardar el Shabbat aun antes de llegar al Sinaí donde Israel tendría el más importante encuentro con YHVH.  Conocerlo es amarlo y amarlo es obedecerle.  El Shabbat es una señal entre YHVH y Su pueblo – Éxodo 31:13 – Ezequiel 20:12 y 20.  El Shabbat nos separa de los demás pueblos.  Cuando los hijos de Israel pasaron a través del Mar Rojo, debieron comprender que eran un pueblo separado para Elohim.  Aquí en el desierto de Sin, Elohim les confirma que son un pueblo escogido para El y que es Él quien los santifica.  Igual nosotros, una vez aceptamos la obra redentora de Yahushua y entramos en los vínculos del Pacto con YHVH, debemos entender que somos separados de los demás pueblos y comportarnos como tal siguiendo los parámetros establecidos por YHVH en Su Torah. 

 

 

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