“Esta, pues, es la Torah que Moisés puso delante de los hijos de Israel. Estos son los mandamientos, los estatutos y los decretos que hablo Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” (Deuteronomio 4:44-45)
La Torah contiene 613 mandamientos. De esos 613, 248 son mandamientos “positivos”, y 365 son mandamientos “negativos”. Estos preceptos son el código de conducta del pueblo de Elohim para que viva una vida honesta, limpia y saludable en cuerpo y en espíritu. Están divididos en dos grupos: deberes hacia el prójimo y deberes hacia Elohim el Creador. Aquellos deberes hacia el prójimo incluyen preceptos de honestidad, rectitud, amabilidad, veracidad, caridad, etc. que debemos observar en todas nuestras relaciones. Nos guían a comportarnos rectamente con la familia, las amistades, la autoridad, los vecinos, etc. Los deberes hacia Elohim, incluyen los preceptos de adoración, las Fiestas, el Shabbat, los alimentos y muchos otros que nos capacitan para obtener una excelente forma de vida espiritual y nos enseñan a tener una relación personal con Elohim, donde El es nuestro Adonai y nosotros Su pueblo. Donde Él es quien guía y nosotros quienes seguimos y obedecemos.
“Y YHVH dijo a Moisés: Vé al pueblo y santificado hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día YHVH descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte Sinaí” (Éxodo 19:10-11)
Al tercer día, Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Elohim; y se detuvieron al pie del monte. Dicen las Escrituras que el sonido de bocina iba aumentando en extremo, Moisés hablaba y YHVH le respondía. En medio del monte humeando, de los truenos, relámpagos y de la bocina sonando, hablo YHVH y proclamo los “Diez Mandamientos” que luego escribiría en dos tablas de piedra y entregaría a Moisés. Todo el pueblo escuchó la voz de YHVH y tuvo miedo. Le rogaron a Moisés que hablara él con YHVH y les trasmitiera el mensaje, que fuera su intermediario. Luego YHVH le ordenó a Moisés subir al monte y Moisés recibió las tablas que contenían los “Diez Mandamientos” y recibió toda la Torah para enseñarla a los hijos de Israel. Durante los cuarenta días y cuarenta noches que Moisés estuvo en el monte recibió todos los estatutos y mandamientos de YHVH para el pueblo, la Torah, el código de conducta que opera en el Reino de YHVH.
“Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y como os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí” (Éxodo 19:3-4)
La primera orden que YHVH le dio a Moisés cuando éste subió a Él, fue recordarles como los había cuidado y protegido hasta llevarlos a Él. “Sobre alas de águilas” – está frase explica la forma como Israel fue liberado de la esclavitud a la seguridad de la tierra prometida, de la muerte a la vida, de la desesperanza al corazón de Elohim. No fue con maniobras militares, no fue por su propio esfuerzo, fue la pura misericordia de Elohim quien los “tomó sobre alas de águilas” – Y lo que fue verdad para el Israel de ese entonces, lo es para nosotros hoy, para el Israel de los últimos tiempos – “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” – Apocalipsis 12:14. La mujer representa el pueblo de YHVH de los últimos tiempos quien es también llevado en “alas de águila” al desierto donde será protegido de la serpiente o dragón que busca destruirlo. YHVH continuo: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa (kaddosh – separada)” – Éxodo 19:5-6.
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