“Dame hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)
Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día, huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de Elohim. Es decir seguir a Elohim a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la congregación, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Torah y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera liberta y es “caminar en obediencia a YHVH”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros.
“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que Elohim solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante El, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, El nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de Elohim. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de El y de la verdadera bendición de conocerlo como El es. Así que el único remedio para la auto-idolatría, es el quebrantamiento. Cuando YHVH dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuanto tiempo lo vamos a tener, esta ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo días es reposo para YHVH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” (Éxodo 20:8-11)
Aquí tenemos un día que es separado de los otros y es llamado Shabbat. YHVH ha dicho que todo lo que tengamos que hacer, debemos hacerlo en seis días, trabajar, limpiar, cocinar, comprar, etc., de manera que en Shabbat podamos entrar en un tiempo de reposo. La palabra Shabbat es una palabra hebrea que significa: parar – desistir – parar todo trabajo. La vida se vuelve tan rápida y ocupada que a veces no tenemos tiempo para Elohim, pero El en Su infinita sabiduría, sabía que esto sucedería y para que funcionáramos de la mejor manera y para que nuestra vida espiritual no sufriera, separó un día para que estuviéramos libres para adorarlo y pasar tiempo con aquellos que amamos. Todos necesitamos pasar tiempo en Su presencia, dejar que Su palabra (Torah) renueve nuestra mente y espíritu, alabar Su Nombre y dejar que Su unción nos llene y fortalezca para poder vivir a la altura de Sus estatutos, una semana más. Todos necesitamos hacer a un lado nuestras propias agendas y planes y aferrarnos a la agenda y plan de YHVH, y dejar que El sea el Adonai de nuestra vida. Shabbat fue creado para que sea un tiempo de gozo y renovación, tiempo para olvidarnos de nuestros problemas y preocupaciones y tener el tiempo solo para regocijarnos en Su presencia. ¡Shabbat Shalom!
Hay 4 invitados y ningún miembro en línea