“Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara” (Números 33:8)
El ambiente era de total alegría. Habían pasado por en medio del Mar Rojo, habían sido milagrosamente liberados del ejército egipcio. Pero, ahora, en cuestión de tres días, su gozo había desaparecido – “E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin halla agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Entonces el pueblo murmuró contra Moisés” – Éxodo 15:22-24. De nuevo, el pueblo responde ante la crisis con incredulidad, ira, amargura y se queja. No había pasado ni una semana de la victoria de Pi-hahirot, y ya querían renunciar a Canaán y volver a Egipto. Nada de lo que había experimentado el pueblo hasta entonces, fue suficiente para que confiara en YHVH. Y ¿qué tal el pueblo de Elohim hoy en día? ¿Manejamos el descontento, la desilusión, el dolor o escasez con más gracia y confianza en YHVH que nuestros padres? YHVH quiere que confiemos en El, y cuando conocemos Sus caminos – “Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” – Salmo 103:7, no habrá límite en nuestra confianza en Él. Él usa experiencias como esta de Mara, para probarnos y mostrarnos Sus caminos. Solo debemos tener cuidado que las circunstancias por negativas que sean, no produzcan en nosotros raíz de amargura, que no bebamos agua de Mara sin haber sido endulzada primero por la maravillosa obra Redentora de nuestro Mesías Yahushua, quien fue al madero para hacer de nuestra experiencia con YHVH, un manantial que nunca se seca. “Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas” – Salmo 73:21 – “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Elohim; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” – Hebreos 12:15.
“No temáis; estad quietos y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros” (Exodo 14:13)
Moisés le habla al pueblo y no lo instruye a levantarse y pelear, sino a estar quietos y ver la salvación de YHVH. Salvación = H3444 = Yahushua. La salvación de YHVH para Su pueblo es Yahushua. Moisés les presenta al Mesías. Les muestra que la única salida del pueblo en dichas circunstancias es estar quieto y ver a Yahushua abriendo camino para el pueblo – “Enséñame, oh YHVH, tu camino” – “te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” – “Yo (Yahushua) soy el camino”. Pero decirle al pueblo que se quede quieto, es una prueba mayor. Igualmente hoy, decirnos en medio de la prueba que no hagamos nada, sino que estemos quietos, es la prueba más grande que como seres humanos, acostumbrados a buscar soluciones, podemos enfrentar. Pero eso fue lo que YHVH le pidió a Israel y lo que nos pide hoy a nosotros, que en medio de la prueba, antes de buscar soluciones en el sistema, vayamos a Él. “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a YHVH!” – Isaías 31:1.
“Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon delante de Migdol” (Números 33:7)
Pi-hahirot también significa = calmar / estar quieto frente a la ira. “Habló YHVH a Moisés, diciendo: Dí a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado” – Éxodo 14:1-3. Israel iba a tener la primera prueba frente a una multitud asesina, llena de ira. Faraón había endurecido su corazón contra YHVH, estaba lleno de odio después de las plagas y de enterrar a su propio hijo. Egipto estaba en un total caos, la economía totalmente colapsada. Así que reunió a su ejército – “Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos” – Éxodo 14:7, y fue tras el pueblo, a vengarse de un montón de esclavos. Solo habían pasado unos días desde que cambiaron las armas de Egipto por la nube del Cielo. Habían visto muchos milagros, pero ahora, frente a una multitud llena de ira, se olvidaban del poder de YHVH que los había liberado y temieron. La prueba ahora era, si eran capaces de poner toda su confianza en YHVH. Estaban atrapados en un caño, cuya boca los llevaba al mar y como dice la Escritura – “el desierto los ha encerrado”. Esa misma prueba vivimos muchos hoy en día cuando no hay a donde ir, cuando las circunstancias nos atrapan y tenemos que poner nuestra confianza en que YHVH nos sacará victoriosos o morimos.
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