“Así dijo YHWH: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y anda por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías 6:16)
Las palabras “senda antigua” en Hebreo es: Netivot ‘Olam = Senda perpetua. En el contexto Hebreo quiere decir – la senda perpetua de la fe – específicamente, “La senda perpetua de YHWH”, Su senda de fe. Sabemos que nuestro Elohim no cambia, y Su Camino o Senda de fe, es revelado a través de Sus pactos con su pueblo. Los pactos de YHWH son los ladrillos que construyen Su Senda Antigua, y Sus pactos celestiales dados a todos sus creyentes, son los mismos desde Adán & Eva hasta Enoc, Noé, Abraham, Moisés, y de Moisés por medio del pueblo Hebreo hasta nosotros. YHWH tiene un pacto con el hombre, y todo aquel que escoja caminar por la Senda Antigua de YHWH, y ser parte de Su pueblo, tiene derecho a la protección y a los beneficios de Su pacto. Pero para caminar por la Senda Antigua de YHWH, tenemos que remover las capas de tradiciones de hombres que hay sobre nosotros e ir al corazón de la verdad antigua, la Torah, y dejarnos guiar por el Ruaj HaKoddesh a toda verdad – “Pero cuando venga el Ruaj, el os guiará a toda verdad” – Juan 16:13. El conocimiento espiritual de la Senda Antigua de YHWH, pasó de Adán & Eva a Set, luego a Noé, y por un tiempo todas las siguientes generaciones tenían el mismo conocimiento sobre la Senda Antigua de YHWH. Después de un tiempo, durante la Torre de Babel, la gente empezó a alejarse de la verdad, del Camino de YHWH. Sem permaneció en la Senda Antigua, y la paso a Abraham, y luego paso a los patriarcas. Luego cuando Elohim liberó a Su pueble de la esclavitud de Egipto, restableció el conocimiento de Su Senda Antigua e hizo pacto con su pueblo a través de Moisés. Durante el tiempo de Moisés y por 450 años más o menos, YHWH dirigió directamente a Israel, hasta que ellos lo rechazaron y pidieron rey terrenal. YHWH les dio rey pero dejo bien claro cuál era la senda que el pueblo debía seguir, Su senda. Una y otra vez el pueblo de Elohim busca parecerse más al mundo que ser un pueblo separado para YHWH. Nuestro Mesías está pronto a regresar y es hora de volver a la Senda Antigua, porque es en esa Senda por donde Yahushua nos va a guiar.
“porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14)
En esta parte final del Sermón del Monte, Yahushua se enfoca principalmente en describir las dificultades y vicisitudes del camino de fe y su subsecuente resultado, llegando al Reino de los Cielos. No es fácil, Yahushua nunca dijo que lo sería, de hecho, al comienzo del Sermón hablo de las persecuciones que sufrirían sus seguidores. Entrar al Reino es como escurrirse por una puerta angosta. Yahushua da a elegir entre dos opciones, de la misma forma como YHWH dio al pueblo de Israel en el desierto. En ese entonces, la oferta fue de entrar o no a la tierra prometida; hoy la oferta es de entrar o no a la tierra prometida que es – el Reino de Elohim. “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal… A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición… “– Deuteronomio 30:15 y 19. ¿Puedes ver la consistencia de las Escrituras? Elohim no cambia, como tampoco cambia su promesa de la bendición de la herencia. La promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob de heredar la tierra, fue hecha después a Israel si permanecía fiel y obediente a los vínculos del Pacto. Y aquí, Yahushua ofrece la misma promesa de heredar la tierra, que aquí llama el Reino de los Cielos, a todos aquellos que entren por la puerta estrecha. La palabra “estrecha” del G4728 = stenos = estrecha, con obstáculos alrededor. Los obstáculos que encuentra todo aquel que no quiere vivir una vida de obediencia, o aquel que haya obstáculos en la Torah. Y la palabra “ancha” del G4116 = platus = plana. Sin problemas, sin exigencias ni compromiso. Yahushua dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” – Juan 10:9. Todo aquel que entra por la puerta estrecha, en completa obediencia a la Torah, entrará y tomará posesión de la herencia. “Esta es puerta de YHWH; por ella entrarán los justos” – Salmo 118:20.
“Libro de la genealogía del Mesías Yahushua, hijo de David, hijo de Abraham… y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Yahushua, llamado el Mesías” (Mateo 1:1 y 16)
Las genealogías son muy comunes en el Tanaj (Antiguo Testamento) y muy importantes para el pueblo hebreo. Mateo inicia su recuento con la genealogía de Yahushua el Mesías hijo de David, hijo de Abraham. El pueblo de Israel sabía plenamente que las bendiciones estaban conectadas de muchas formas con sus ancestros, por las promesas que Elohim había dado a hombres como Abraham, Isaac y Jacob. En la genealogía de Mateo se evoca la promesa dada a David y a Abraham y necesita mostrar que Yahushua es el objeto de la promesa dada a estos dos hombres. La promesa dada a Abraham es que en él y en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. La promesa dada a David es que un descendiente suyo estaría por siempre en el Trono de Israel. Los judíos han buscado este Hijo de David por mucho tiempo. El titulo de Mesías se enfoca principalmente en el Reinado del Mesías, y es importante saber que el judaísmo no ve este Reinado como algo etéreo o celestial, sino como un Mesías (Ungido) que reinará físicamente en Jerusalén como descendiente de David. En el Tanaj se ungía a los reyes y sacerdotes. Mateo quiere probar a través de su genealogía que Yahushua era ese Rey descendiente de David y por ende reinaría desde Jerusalén un día, y que también era esa simiente de Abraham a través del cual todas las familias de la tierra serían benditas. El propósito de las genealogías según la mentalidad hebrea, no es el de crear un árbol familiar, sino el de mostrar la fuente de las bendiciones, de donde provienen. No es común en las genealogías mencionar a las mujeres, Mateo menciona cinco mujeres de las cuales tres son gentiles injertadas a Israel, representando así a los creyentes injertados, cumpliendo la promesa dada a Abraham que a través de su simiente (Yahushua) serían benditas todas las familias de la tierra.
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