“Cercano está YHVH a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18)
El quebrantamiento es el medio que YHVH usa para llevar a cabo su obra más profunda en el corazón de sus hijos. Parece ser un patrón divino – “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” – Juan 12:24. Aquellos con un corazón quebrantado, descubren que no pueden manejar su propia vida y necesitan ayuda divina, es ahí donde YHVH interviene y a través del quebrantamiento y tribulación, moldea el carácter del hombre. YHVH prefiere usar vasos rotos en Su servicio. A.W. Tozer dijo: “Cuídese del líder que no camine con bastón”. En resumen, el propósito del quebrantamiento es acercarnos a YHVH – “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” – Salmo 147:3. Alan Redpath escribió: “Cuando YHVH quiere hacer un imposible, toma un individuo imposible y lo quebranta”.
“Buscad a YHVH y su poder; buscad siempre su rostro” (Salmo 105:4)
“Buscad… buscad”. Dos palabras hebreas diferentes son usadas para expresar la idea de buscar a YHVH. La primera es “darash” que significa: preguntar o buscar cuidadosamente, y la segunda es “bakash” que significa: pedir algo que se desea. Ambas son buscar y se necesitan en ese orden. Primero necesitamos conocer a YHVH y el poder de Su fuerza, y luego necesitamos pedir Su ayuda para nuestra vida diaria. YHVH creó al hombre para tener una relación con él y para la alabanza y gloria de Su nombre, pero el hombre rompió esa relación y se apartó. El pecado lleva al hombre a alinearse y eventualmente a la muerte. Vez tras vez, las Escrituras nos manda a buscar la presencia de YHVH – “Buscad a YHVH mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” – Isaías 55:6. “Buscad mi rostro” – Salmo 27:8. “Buscar el rostro de YHVH” es una frase hebrea que significa “Buscar su divina presencia y poder”, porque es ahí donde somos fortalecidos, guardados; es ahí donde obtenemos la victoria sobre toda circunstancia; es ahí donde Su Torah nos es revelada. “Tu rostro buscaré, oh YHVH; no escondas Tu rostro de mí”.
“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuales aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
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