“Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí” (Números 33:15)
Durante su peregrinaje por el desierto, hasta ahora, YHVH había estado trabajando con el pueblo, creando circunstancias y eventos que debían preparar a Israel para la cita en el campamento número once. En cada privación física, en cada encuentro con el enemigo, la presencia y el poder de YHVH estuvo ahí con ellos protegiéndolos y proveyéndolos. Estas negativas circunstancias que Israel vio como problemas y tribulaciones, exigiendo muchas veces que YHVH las quitara, no eran más que, “campos de reclutamiento espiritual”, destinados a fortalecerlos y prepararlos. Si Israel hubiera enfrentado esos problemas con mas gracia y sumisión, hubiera estado mejor preparado para cuando el SANTO ELOHIM descendiera del monte a hablar con ellos. Nadie esta excepto de tribulaciones y problemas, pero es lo que hagamos en esos momentos que marca la diferencia. Podemos tratar de solucionarlos a nuestra manera o confiar en YHVH y su guía. Israel llegó al Sinaí tres meses después de haber salido de Egipto, escasas doce semanas llenas de milagros y provisión divina, sin embargo tanto Israel en ese tiempo como nosotros hoy en día cuando enfrentamos una nueva dificultad, tendemos a olvidar QUIEN nos sacó de la última.
“Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a YHVH? (Éxodo 17:2)
El hombre es experto en altercar por lo que considera sus derechos. “Tienes que pelear por tus derechos” – frase bien conocida hoy en día. En el sistema tal vez funcione peleando y exigiendo, pero con Elohim no es así. Israel no era nada diferente, y cuando su supuesto derecho a tener agua no fue satisfecho, empezaron de nuevo a murmurar contra Moisés y a cuestionar la provisión de YHVH. Sin embargo, a pesar de sus murmuraciones, YHVH les dio agua en abundancia. El agua de vida es ofrecida a todos, pero la protección de Elohim contra los gigantes de la vida, es solo para quienes confían en El. Israel estaba a punto de enfrentar gigantes. Cuando estamos débiles espiritualmente, nuestra visión se opaca, nuestro discernimiento no funciona, y el enemigo aparece como por arte de magia. La murmuración se había esparcido por el campamento como un cáncer e Israel estaba débil para enfrentar al enemigo. Mientras el campamento estaba en confusión y el pueblo seguía quejándose, aparece Amalec y ataca a Israel. Pero YHVH no deja a Su pueblo enfrentar esta merecida muerte sin ayuda. Las Escrituras dicen que Moisés tomó a Aarón y Hur y se fue al monte, mientras Josué tomaba a los más valientes y salía al valle a pelear. Aquí podemos ver una lección muy importante para practicar en nuestra vida. La batalla fue peleada en dos frentes. El frente físico donde Josué peleo contra los Amalecitas y el frente espiritual donde Moisés se fue al monte con los sacerdotes a interceder. Josué se fue al campo de batalla y Moisés al campo de oración. Josué peleo la batalla física y Moisés la batalla espiritual. Mientras las manos de Moisés estuvieran levantadas al cielo en continua intercesión, Josué y sus guerreros vencían.
“Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber” (Números 33:15)
Moisés le da dos nombres a este campamento: Mesah = prueba / tentación. Y Meriba = provocación / altercar. Desde Dofca donde tuvieron tan grandes victorias y Alús donde el pueblo dejo que su corazón se contaminara con la levadura de la vanagloria, el corazón del pueblo ya estaba lo suficientemente apartado de YHVH para atreverse a altercar con El y poner el tela de juicio Su cuidado y protección por Su pueblo – “¡Ay del que pleitea con su Hacedor! El tiesto con los tiestos de la tierra” – Isaías 45:9. La palabra Refidim viene de la misma raíz hebrea de la palabra “Raphim” que significa = abandono o descuido de la palabra de Elohim. En Refidim Israel fue descuidado de la palabra de Elohim y como consecuencia, estaban débiles y fácilmente murmuraron y tentaron a YHVH pecando contra Él. En el caminar por el desierto debemos observar una clave importantísima: la fortaleza para enfrentar mis pruebas mañana, depende de las lecciones aprendidas hoy. La forma como enfrentemos las crisis presentes, determina la falla o éxito al enfrentar las crisis futuras. Esto debido a que estamos desarrollando patrones de obediencia y confianza en nuestra rutina diaria. Obtener la victoria en nuestro futuro Refidim, depende de no descuidar la palabra de Elohim.
Hay 15 invitados y ningún miembro en línea