“Fíate de YHVH de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6)
¿Qué hace que algunos tengan éxito y otros fracasen en la obtención de sus objetivos? ¿Qué determina el éxito? Muchos creen que el trasfondo familiar y la educación son los principales ingredientes, pero, ¿por qué, entonces, escuchamos que muchos sin estos ingredientes, con pocas habilidades o poco entrenamiento, obtienen grandes victorias? Seguramente hay algo más que determina el éxito en el logro de objetivos. Contrario a la definición de éxito que tiene la sociedad, lo cual debe involucrar: fama, fortuna o poder, el verdadero éxito es llegar a ser la persona que YHVH quiere que seamos, alcanzar los objetivos que El ha establecido para nuestras vidas. “Despojémonos de todo peso… y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1). La Escritura responde claramente a nuestra pregunta. Despojémonos de todo lo que nos impide obedecer a YHVH y perseveremos con amor y convicción en el propósito de Elohim para nosotros. YHVH tiene un plan maravilloso para todos y cada uno y ha prometido guiarnos a lo largo del camino. Llegar a ser lo que YHVH quiere que seamos debe ser el mayor éxito de nuestra vida.
“La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:24)
Muchos tienen la tendencia a categorizar el pecado y el rango va desde los más pequeños o veniales hasta los más grandes y dañinos llamados por muchos mortales. Pero en realidad, nadie peca aislado ni las consecuencias son particulares. Toda desobediencia a YHVH afecta no solo al pecador sino a muchos otros en el presente y futuro. Si fuéramos a separar el pecado de Adán y Eva de su contexto, muy pocos los culparían de una gran transgresión, la mayoría pensarían que lo que hicieron no fue tan grave, simplemente comieron una fruta de un árbol con el aviso de “no comer”, sin embargo ese tan insignificante detalle, ha afectado la humanidad desde entonces. Hoy en día la gente piensa que ignorar unos cuantos mandamientos, aun siendo bíblicos no es mayor cosa. Pero YHVH ve nuestros pecados desde otra perspectiva. Cada uno es seguido de consecuencias negativas, por ejemplo: en el caso de Adán y Eva y de cualquier creyente hoy en día, lo primero que afecta es nuestra relación con Dios. Después todo a nuestro alrededor cambia, pues ya no solo tenemos que lidiar con la vida sin dirección divina, sino con todos aquellos afectados por nuestra acción. Piense ¿cuantas personas afecta un padre adultero, un empleado deshonesto, un político corrupto? Recordemos, nuestras acciones determinan lo que somos.
“El que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2Pedro 2:19)
Ningún hombre o mujer es absolutamente libre. Somos esclavos de aquel o aquello a lo que nos sometamos, sea al pecado o la obediencia a Dios. Aquel que cree ser dueño de su propia vida, es esclavo del pecado, porque solo hay dos amos, Dios o Satanás y no podemos servir a dos señores, o estamos con el uno o con el otro. Y por muy moral o ético que crea ser, si su vida no esta sometida al señorío de Yahushua, esta sometido a Satanás quien usa el sistema y el ego del hombre para esclavizarlo a el, haciéndole creer que es dueño de su propia vida. La receta de nuestro Padre Celestial para esta enfermiza situación, es el someternos a El. Pero usted pensara que si se somete a Dios perderá el control de su vida. En primer lugar, déjeme decirle que de todas maneras no lo tiene, cree tener el control, pero no es así, debe haber algo en su vida que lo controla, el trabajo, una relación, la ambición, la familia, etc., y todas sus decisiones, de las que usted cree tener control, parten de esa situación. No tema darle el control de su vida a Dios, eso no implica tener una actitud pasiva, sino vivir guiado por el Creador del Universo, nuestro Creador quien sabe que es lo mejor para nosotros, pronto aprenderá a vivir en la libertad de la mas maravillosa esclavitud.
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