“Abominación es a Elohim todo altivo de corazón” (Proverbios 16:5)
El orgullo es un problema común a toda la humanidad, no es de unos cuantos; pobre, rico, educado, ignorante, joven, viejo, es decir nadie es inmune a él y todos en algún momento de la vida hemos estado bajo sus influencias o hemos sido víctimas de sus manifestaciones y detestables consecuencias. C.S. Lewis en su libro “Cristianismo y nada más” lo considera como “el pecado” el problema del corazón del hombre de donde se derivan todos los demás problemas. El orgullo puede arruinar nuestra vida y es el centro de muchas de nuestras decisiones, por ejemplo cuando nos negamos a pedir ayuda necesitándola, cuando creemos que todo lo podemos solos, cuando no reconocemos ninguna autoridad mas que nuestro propio ego; tan pronto dejamos que el orgullo nos dirija, vamos hacia el abismo, terminamos en problemas. Por eso si no nos humillamos, YHVH tiene que hacerlo y a veces lo hace repetidamente hasta que cedamos y Lo dejemos actuar en nuestra vida.
“El que procura el bien buscará favor; más al que busca el mal, éste le vendrá” (Proverbios 11:27)
Este es un principio espiritual y podemos resumirlo así: cuando buscas lo bueno en otros, hallarás el favor de YHVH, pero cuando buscas lo malo en otros, el mismo mal que ves en ellos, será el tuyo propio. “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la Ley del Mesías” – Gálatas 6:2. Llevar las cargas los unos de los otros, es preocuparse lo suficiente para orar por ellos. Los sabios dicen que cuando oras por otro teniendo tú la misma necesidad, tu necesidad es suplida primero, por ejemplo: cuando Job oró por sus amigos, YHVH restauró a Job completamente – “Y quitó YHVH la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos…” – Job 42:10. Cuando albergamos en nuestro corazón indiferencia, odio y mala voluntad hacia otros, lo único que hacemos es lastimarnos a nosotros mismos. Cuando buscamos el bien de los demás, hallamos el favor, la sanidad y la vida de YHVH. Siempre debemos buscar y desear el bien de los demás, pues Yahushua dijo: “… con la misma medida con que medís, os volverán a medir” – Lucas 6:38b).
“Bueno y recto es YHVH; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino” (Salmo 25:8)
Como todo buen Padre, YHVH disciplina y corrige a sus hijos para su propio bien – Proverbios 3:11 – “No menosprecies, hijo mío, el castigo de YHVH”. La disciplina de YHVH nos guía al arrepentimiento, se dice que: YHVH no nos ama porque seamos buenos, sino que nos hará buenos porque nos ama. La palabra hebrea “Derek” que significa “Camino” se refiere metafóricamente al viaje, manera o curso de nuestra vida y como YHVH es recto, enseña a sus hijos a andar en rectitud. El Camino de YHVH, es vivir una vida de acuerdo a la Torah, una vida de justicia, es el “camino angosto” que lleva a la vida eterna y quienes lo caminan se reconocerán por sus frutos – “Por sus frutos los conoceréis” – Mateo 7:15. Yahushua durante su ministerio en la tierra, enseñó Torah y nos mandó a vivirla, constantemente afirmó que la enseñanza central de la Torah – el Shemá – era poner a YHVH por encima de todo. Y el Pacto Renovado (NT) consiste en que el Ruaj escribe la Torah en nuestro corazón y nos instruye y guía. Yahushua es la Torah Viva, el mismo dijo “Yo soy el camino (Derek) la verdad y la vida” – Juan 14:6.
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