“Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto del Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte” (Éxodo 19:2)
Hasta este momento, durante su trajinar por el desierto, YHVH había estado trabajando en Su pueblo, provocando circunstancias y eventos en la vida de Israel, las cuales los prepararían para la cita que tendrían con YHVH en el campamento once. En cada depravación física, en cada encuentro que tuvieron con el enemigo, la presencia y el poder de YHVH estuvo allí, guiándolos, liberándolos. Todos aquellos campamentos donde encontraron experiencias negativas que irritaron al pueblo, fueron campamentos de reclutamiento militar. Si Israel hubiera enfrentado cada anterior circunstancia con gracia y sumisión, hubiera estado mejor preparado para el encuentro con el Santo y Eterno Elohim. Nosotros hoy en día, debemos aprender de nuestros antepasados y no desperdiciar los momentos de crisis, esos son los que nos pulen y preparan para lo que viene. Ningún ejército envía a la guerra soldados no preparados. Los momentos de adversidad no son más que oportunidades para ver la gloria de Elohim, son carrozas de YHVH portadoras de bendiciones. La primera orden o mensaje que YHVH le da a Moisés para entregar al pueblo, fue el recordarles Su continua protección y provisión. Esa promesa de protegerlos, preparándoles mesa delante de sus enemigos, es llevada a cabo hasta entrarlos a Canaán, les recuerda como los llevó hacia El sobre alas de águilas. Lo que fue verdad para Israel en la antigüedad, lo será para nosotros en el futuro. La protección de YHVH y el llevarlos sobre alas de águilas será una realidad también en el futuro – Apocalipsis 12:14. Preparémonos para nuestro encuentro con YHVH.
“Yo soy Elohim, y no hay otro Elohim, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:9-10)
Ambos, el Israel antiguo y el futuro encuentran refugio en el desierto. En ambos casos, el lugar ha sido pre-organizado por YHVH mismo. El propósito es instruir a Su pueblo sobre cómo vivir kaddosh – separado – ese es el significa de la Palabra – la Torah. Su instrucción es el alimento espiritual y mientras nutría dando instrucción y profecía al antiguo Israel, nos nutría a nosotros que leemos lo por venir desde el principio. En el Sinaí, el pueblo fue invitado a estar con el Eterno Elohim en forma personal. El habitó con ellos a través del Tabernáculo. El les reveló Su carácter a través de la Torah. El los confortó de día y de noche con su presencia visible en medio de ellos. Esta es una hermosa imagen y promesa para su pueblo, aquellos que son fieles, en los últimos tiempos. Si caminamos en santidad, separados a través de Su Torah, de Su poder, seremos el Tabernáculo donde habite Su gracia. Si nos deleitamos en Su Torah y meditamos en ella como el medio para conocer el corazón del Padre Celestial, como Moisés, conoceremos Sus caminos. Y si rechazamos la idolatría y mezcla profana de adoración que el sistema religioso practica, y adoramos a YHVH en Espíritu y verdad, seremos invitados a servir al Padre como reyes y sacerdotes de Su reino.
“Amarás al Señor tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamientos” (Mateo 22:37-38)
Imagínese que en el momento de contraer matrimonio se le entregara a cada cónyuge una lista sobre lo que debe hacer para ser un buen esposo(a). La lista incluiría; darle un beso al levantarse, decirle todos los días “te amo”, comprarle flores, etc. llegará el momento cuando esas cosas, aunque en si buenas, se convierten en hábitos, “cosas por hacer” y dejarán de ser manifestaciones de amor. Serán acciones y palabras vacías que pueden llevar a cada uno a cuestionarse el amor del uno por el otro. ¿La mentalidad de la “lista” ha contagiado tu vida de creyente? ¿Tienes una lista de “cosas por hacer” para manifestar tu amor por Elohim? La lista puede incluir; orar dos veces al día, leer un capítulo de la Biblia diariamente, ayunar una vez al mes, darle un mercado al pobre todas las semanas, etc. de nuevo, todas esas cosas son buenas, pero ¿Qué pasa si ya se han convertido en un hábito y no se hacen con un corazón lleno de amor? La verdad es que YHVH solo quiere una relación personal con nosotros. Quiere que la motivación detrás de toda acción nuestra sea el amor y no el deber. Por eso Yeshua enfatiza que nuestro amor por Elohim debe ser con TODO nuestro corazón, alma y mente, es decir: amarlo con todo lo que somos.
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