“Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Elohim; y se detuvieron al pie del monte” (Éxodo 19:17)
Cincuenta días habían pasado desde la salida de Egipto y había llegado el gran momento, el acontecimiento único en la historia de la humanidad. Elohim iba a hablar. Durante dos días el pueblo había estado purificándose y preparándose para el tercer día cuando YHVH descendería. Y YHVH habló – Shemot Rabá, 29 – Cuando Elohim entregó la Torah: Ningún pájaro trinó, ninguna ave voló, ningún buy emitió sonido, los ángeles no volaron, los serafines no dijeron Kaddosh, el mar permaneció inmóvil, ninguna criatura habló, el mundo se sumió en un profundo silencio, y se escuchó una voz: “YO SOY ADONAI, TU ELOHIM”. El pueblo había sido liberado de la esclavitud de Egipto y ahora iba a recibir la Torah que sellaría su libertad. Solo los hombres libres pueden recibir la Torah. La Torah no es un yugo como cree y enseña el cristianismo moderno, la Torah es la verdad que hace libre al hombre – “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:32. El hombre no puede ser verdaderamente libre, si no se libera del hombre. La libertad se fundamenta en la observancia de la Torah. En el Sinaí, YHVH le entregó a Su pueblo el código de conducta que debía regirlos de ahí en adelante. La Torah es la voluntad de Elohim para Su pueblo, es el corazón de Elohim. Pero la Torah no permanecería en piedras, en Jeremías 31:33 YHVH promete que un día, reconfirmaría el pacto con su pueblo y pondría la Torah en sus corazones. “Prepárate para venir al encuentro de tu Elohim, oh Israel” – Amós 4:12. Shabbat Shalom
“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que YHVH ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a YHVH las palabras del pueblo” (Éxodo 19:8)
Éxodo 19:1 registra la llegada del pueblo de Israel al desierto del Sinaí, el día primero del mes tercero. Número 10:11 registra la salida del pueblo del desierto del Sinaí, el año segundo, en el mes segundo, el día veinte. Exactamente once meses y veinte días, casi un año. Todo lo que está registrado entre esos dos libros, ocurrió en el Sinaí. Moisés subió siete veces al monte durante este tiempo y recibió, no solo los diez mandamientos, sino también instrucciones sobre las Fiestas, y sobre el Tabernáculo. YHVH estaba formando una nación y tuvo al pueblo allí durante este tiempo, formándolo, enseñándole, preparándolo para tomar posesión de la tierra que había prometido a Abraham, Isaac y Jacob. El pueblo hizo pacto con YHVH, dijo: “Todo lo que YHVH ha dicho, haremos” – pero no había salido del Sinaí, cuando el pueblo estaba cometiendo en pecado que hasta hoy, se considera el día más desastroso para Israel – el becerro de oro -- ¿Qué castigo tiene la Torah para la rebelión voluntaria? ¿Qué podía hacerse con un pueblo que había sido liberado de la esclavitud por medio de maravillas y milagros, había hecho un pacto con YHVH y solo por lo que consideraban tardanza de su líder, pisoteaban la sangre del pacto que acababan de hacer con YHVH? Y ¿qué podemos decir del pueblo hoy en día, que confiesa tener a YHVH como su Elohim y a Yeshua como su Redentor y pisotean el pacto contaminándose con el sistema, ignorando la Torah y celebrando fiestas paganas usadas para hacer alianzas con Satanás y no glorifican al Elohim del Universo? El pueblo sigue siendo tan idolatra y adultero como antes. “Oye Israel, YHVH tu Elohim, YHVH UNO es”
“Prepárate para venir al encuentro de tu Elohim, oh Israel” (Amós 4:12)
Pesaj, la cuenta del Omer y Shavuot, son parte de ese mapa o plan que YHVH ha diseñado para la redención del hombre. Desde el Jardín del Edén, cuando el hombre escogió rebelarse contra YHVH y Su Torah, YHVH en su misericordia ideo un plan para volver al hombre a Él. Shavuot, llamada también la Fiesta de las Semanas, conmemora el día en que la Torah fue dada escrita en tablas de piedra a Israel. Israel había llegado al Sinaí y YHVH le ordena a Moisés preparar al pueblo para su encuentro – “Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados...” – Éxodo 19:10-11. Los hebreos consideran a Shavuot como el “día del matrimonio” entre YHVH y su pueblo, el día en que el cielo y la tierra se juntaron. YHVH es el “chatan” novio e Israel es la “kallah” novia, y la Torah representa la “ketubah” o contrato matrimonial donde YHVH especifica lo que exige de la novia y promete protegerla, suplirla y cuidar de ella hasta con su misma muerte. Nosotros hemos pasado los días contando el Omer, preparándonos para ese encuentro con nuestro Amado, ansiosos, esperando ver Su Gloria y poder con nuestra humana debilidad y limitación, expresar nuestro amor hacia Quien tiene nuestra vida en Sus preciosas manos.
Hay 31 invitados y ningún miembro en línea