“Solamente esfuérzate y se muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la Torah que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7)
Todo creyente debe saber que la única forma de conocer la voluntad de Dios es a través de Su palabra y que leerla, estudiarla y meditar en ella es esencial. Pero muchos tratan de buscar la voluntad de Dios abriendo las Escrituras en los servicios de su iglesia. Eso es como pertenecer a un equipo de futbol, no asistir a los entrenamientos, y pretender en el momento del enfrentamiento ganar sin ningún problema. El propósito de las Escrituras es mostrarnos e iluminarnos el camino que YHVH ha trazado para nosotros. Nos enseña los principios, reglas y mandamientos del Reino bajo los cuales todos los hijos de Elohim debemos vivir. Recuerde que un futbolista no lo es por pertenecer a un equipo, sino por haber hecho del futbol su estilo de vida, y que eso conlleva, disciplina y práctica. Igualmente, no somos hijos de YHVH solo por proclamarlo, ser ciudadano del Reino también involucra disciplina y práctica y lo que YHVH le dijo a Josué, nos lo dice a todos hoy: esforcémonos para hacer conforme a todo lo que está en la Torah, no nos apartemos de ella ni a diestra ni a siniestra y seremos prosperados en todo. Sabremos tomar decisiones sabias, no nos amedrentaremos ante las dificultades porque sabemos que son parte de las prácticas que nos harán fuertes en El.
“Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará” (Lucas 20:18)
Con frecuencia pensamos que estar quebrantado es la condición en que quedamos después de que el mundo nos ha hecho trisas, y venimos a YHVH a que nos restaure. Cuando la mano humana nos quebranta lo que le traemos al Padre son pedazos deteriorados, pero si le permitimos a El quebrantarnos, los pedazos serán formados por Sus manos y solo Él sabe la nueva forma que nos va a dar. ¿Qué significa ser quebrantado? ¿Por qué lo necesitamos? Tarde o temprano nuestra estructura va a fallar y la diferencia está en si voy a estar sobre la roca o debajo de ella. Cuando mi autosuficiencia, mi ego se derrumbe, ¿qué quiero? ¿Pelear y dar coces contra el aguijón? O ¿someterme a la intervención divina y dejar que el Padre Celestial con su amor y cuidado me moldee de nuevo? Ser quebrantado por El, es caer de rodillas delante de Su presencia y reconocerlo por lo que es, nuestro Salvador, Rey y Señor. Es abrir nuestros brazos, exponer nuestro corazón y mirando al cielo decirle “aquí estoy Señor”. Es estar sin una gota de esperanza y aun así, decir: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará”.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:22-23)
Somos el producto de nuestros pensamientos, así que, es supremamente importante escoger cuidadosamente donde vamos a enfocar nuestra energía mental. Podemos aferrarnos a nuestra vieja manera de pensar y consecuentemente nos vamos a hallar atrapados en viejos hábitos y actitudes como orgullo, amargura, infelicidad, resentimiento, etc., porque por lo regular nuestros pensamientos están programados por patrones figurativos, amigos, familia, iglesia y aun enemigos, y como seres inteligentes tenemos la capacidad de escoger que pensar y en que material habitar; por eso, la alternativa más savia es reprogramar nuestro pensamiento para que nuestras actitudes sean de acuerdo a la nueva naturaleza creada según YHVH. Reprogramar nuestra mente, es asunto de escoger creer en la verdad de YHVH, la cual nos dice a través de las Escrituras que debemos “transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Cuando permitimos que nuestros pensamientos sean guiados por los pensamientos de YHVH, pensaremos, hablaremos y actuaremos de acuerdo a Su voluntad. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
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