“No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada” (Mateo 10:34)
¿Sacrificamos la verdad por la unidad, o la unidad por la verdad? Yahushua continúa diciendo: “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre serán los de su casa”. Y ¿cuál es la espada que crea esa disensión? Efesios 6:17 – “… y la espada del Ruaj que es la Palabra (Torah) de Elohim”. Y la Palabra nos revela la verdad. ¿Qué es la verdad? Salmo 119:142 – “Tu justicia es eterna y tu Torah la verdad”. Por eso Yahushua dijo en Mateo 5:17 que no había venido a acabar con la Torah. No se puede acabar la Verdad. La verdad marca una línea, una línea de división, una línea que nos obliga a tomar una decisión, a escoger entre: sacrificarse o transigir; a obedecer o a desobedecer; a la luz o a la oscuridad; a ser trigo o cizaña; a ser oveja o cabra; a la sabiduría o a la ignorancia. Es la verdad, la Torah de YHVH por la que debemos luchar hasta lograr la unidad de la que habló Pablo en Efesios 4:11-13 – no unidad de paz, sino de fe. La unidad de paz quita la línea de la verdad y esta se vuelve subjetiva a las circunstancias, ya no es el estándar de vida por el que caminamos. Así, que, es mejor estar divididos por la verdad que unidos por el error.
“Gracias te damos Oh Dios, gracias te damos” (Salmo 75:1)
Nuestra vida está llena de maravillosas bendiciones, verdaderos tesoros que la mayoría no aprecian porque sus expectativas están enfocadas en lo que ellos consideran riqueza, lejos de lo que YHVH tienen para ellos. Para muchos, la familia es una carga, mientras que miles quisieran tener una. Otros no aprecian sus trabajos, mientras muchos quisieran tener la oportunidad de un trabajo decente para suplir las necesidades de los suyos. Hay cientos que pasan el tiempo deseando una casa mas lujosa, mientras que otros desearían tener un lugar donde vivir. Cada persona tiene la oportunidad de reconocer su propia abundancia o escasez, solo hay que abrir los ojos y reconocer las cosas por lo que son. La abundancia depende de la disposición y voluntad para recibir lo que YHVH tiene para cada uno, a través de la fuente que el disponga y recibir con un corazón agradecido seguros de que es lo mejor.
“Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1Pedro 1:22)
Cuando se trata de dar, siempre se piensa en dinero o cosas materiales, y es muy considerado dar estas cosas cuando la gente las necesita, pero hay algo más importante que lo material, una necesidad mayor que la mayoría de nosotros no sabemos o no estamos dispuestos a suplir, es dar amor. Todos necesitamos ser amados. Muchas de las enfermedades de nuestra sociedad son el resultado de las acciones de gente que no ha recibido amor. El sentimiento causado por el desamor puede romper el corazón, causar depresión y llevar a la gente a hacer cosas que no harían si hubieran sentido amor en sus vidas. Dar amor es como la docencia, por lo regular no vemos el resultado, pero podemos estar seguros que estamos formando vidas.
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