“He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6b)
Es maravillosa la forma como Elohim nos habla, siempre busca parábolas para que entendamos, se baja a nuestro nivel de comprensión para que no perdamos la enseñanza. El hombre es recursivo por naturaleza, y yo siempre digo que una crisis es una oportunidad, pero en algo que el hombre siempre ha fallado es en ver las crisis como la oportunidad de ir a Elohim. Va más fácil al sicólogo, al brujo, gurú, al banco, etc. Ha fallado en entender que quien mejor puede reparar la vida, es quien la creó. Jeremías fue a casa del alfarero y lo vio haciendo una vasija. Como suele suceder la forma de la vasija se daño en sus manos y el alfarero volvió a echarla sobre la rueca para hacerla de nuevo. No botó la arcilla, no la hizo a un lado, la volvió a tomar en sus manos y empezó el proceso de nuevo. Si estás en medio de una crisis, y estas tentado(a) a buscar ayuda diferente a Elohim, déjame decirte, nadie tiene ni la capacidad ni el poder de tomar la arcilla de tu vida y darle nueva forma. Podrán recomendarte soluciones, pero el verdadero problema seguirá porque no es cuestión de la vasija sino de lo que has hecho con ella, y Elohim, la puede tomar en sus manos, moldearla de nuevo, darle nueva vida, llenar esa vasija de tu vida de todos los elementos necesarios para que salga adelante y viva una vida victoriosa glorificando el nombre de quien la creó.
“Han dicho: Venid destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel… Contra ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas…” (Salmo 83:4-8)
La mayoría de la gente piensa que el problema entre Israel y los palestinos surgió en 1948 cuando Israel volvió a ser nación. Mas no es así, es un problema histórico. La Escritura anterior lo demuestra. Si lee los versículos del 4-8 y busca los nombres modernos de esas naciones verá que todos son musulmanes, descendientes de Ismael y Esaú, los eternos enemigos de Israel. Los palestinos, que en sí, son árabes, son simplemente el motivo puesto allí por todas las naciones musulmanas para justificar y ocultar el verdadero motivo del conflicto. Los palestinos no quieren la paz, quieren la tierra y aniquilar a Israel, está escrito, no podemos ser ciegos al hecho. Los musulmanes se declaran un pueblo de paz, según ellos, todo lo que el mundo tiene que hacer es aceptar y declarar que: Alah es dios y Mahoma su profeta. Que el mundo viva bajo la ley Sharia y todos tendremos paz. ¿Lo haría usted? No tiene porque preocuparse, si quebranta la ley, lo decapitan, no más. Es nuestro deber como creyentes el orar por la paz de Jerusalén, no hay ni un solo versículo en la Palabra donde Elohim nos mande a orar por la paz de Damasco, Beirut, Cairo, etc. no, es por la tierra donde a Él le plació poner Su Nombre que quiere que oremos. “Porque Yaweh ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí” – Salmo 132:13. “Pedir por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” – Salmo 122:6.
“Anulando el acta de los decretos (deuda pendiente) que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola del medio y clavándola al madero” (Colosenses 2:14)
Esta es una de las principales Escrituras usadas por el Cristianismo para tratar de decir que la ley (Torah) fue abolida. Pero, ¿qué es lo que realmente dice esta Escritura? Dice que lo que fue abolido estaba en contra nuestro. Muéstreme un solo mandamiento que esté en contra nuestro – “que guardes los mandamientos de YHVH y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad” – Deuteronomio 10:13. Entonces, ¿qué fue clavado en el madero? En Griego, “acta de los decretos” = Cheirographon, significa = Documento legal de deuda. Cuando Yahshua fue clavado en el madero, pagó la deuda pendiente que había en contra nuestro por quebrantar la ley (Torah) de YHVH. El no clavó la Torah en el madero, clavó la deuda legal que había en nuestra contra. La Torah no está en contra de nosotros, sino la pena de muerte por quebrantarla. No hay ningún castigo en las Escrituras por la obediencia, sino por el pecado, por infringir la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah” – 1Juan 3:4
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