“El es fortaleza en el tiempo de la angustia” (Salmo 37:39)
A nadie le gusta estar en problemas, ser traicionado, sufrir persecución, etc. y aun sabiendo que YHVH es soberano y está permitiendo dichas circunstancias muchas veces no vemos claro el propósito de ellas. YHVH muchas veces no nos saca de situaciones difíciles porque esta dándonos algo mejor. Tal vez creamos que nos ha abandonado, pero no, al contrario nos está protegiendo, nos está liberando mientras nos fortalece. Cuando el dolor, la tribulación, situaciones intolerables toquen nuestra vida, analicemos: ¿Qué es más importante, qué YHVH cambie las circunstancias a mi alrededor o que cambie mi corazón? ¿Qué edifica más mi fe, ser libre del problema o experimentar la presencia de YHVH fortaleciéndome en medio de mis tribulaciones? Lo que hace fuerte al árbol son las tormentas, lo que purifica el oro es el fuego, igualmente lo que edifica nuestra vida, fortalece nuestra fe, nos prepara para el llamado, es la mano de YHVH permitiendo adversidad en nuestras vidas, no con el propósito de quebrarnos sino de formarnos. Pidámosle que aunque no tengamos paz externa y no cambie las circunstancias, nos de la paz interior que ni esa circunstancia puede robar.
“Mis huidas tu has contado; pon mis lágrimas en tu redoma” (Salmo 56:8)
No hay ninguna justificación para la rebelión. Huir de YHVH y de Su voluntad para nuestra vida es una pérdida de tiempo. Mucha gente sabe lo que YHVH quiere de ellos, pero… las frases más comunes son: “no estoy listo, aún soy muy joven, no soy bueno para eso, etc.” A todos nos pasa, hace unos años viviendo en los Estados Unidos y queriendo huir de la voluntad de YHVH, un misionero me dijo: “Recuerda, somos inmortales hasta que cumplamos el propósito para el cual fuimos creados”. Jamás olvidé la frase, aunque seguí cometiendo errores y huyendo. No hay palabra adecuada para expresar el dolor, la frustración, el desengaño y pérdida de tiempo que causa el ir contra la corriente y dar coses contra el aguijón. No hay excusa para huir de YHVH, no hay justificación para decir no a Su llamado, no hay dinero, prosperidad, aparente felicidad que compense el hacer a un lado la vida que YHVH pone delante de nosotros. Podemos estar seguros de que lo que El nos pida hacer, es lo mejor Sus propósitos siempre son buenos, y mas aún, El no va a cambiar Su plan para ajustarse a nuestros deseos, El va a usar eventos, situaciones, gente y el redarguir del Ruaj hasta llevarnos a hacer Su voluntad.
“Dame hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)
Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día, huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de YHVH. Es decir seguir a YHVH a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la iglesia, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Tora y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera libertad y es “caminar en obediencia a YHVH”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros
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