“Entonces Moisés se volvió a YHVH, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? (Éxodo 5:22)
YHVH había enviado a Moisés a Faraón para que dejara salir al pueblo, pero en vez de dejarlos ir, Faraón empeoró las condiciones del pueblo. Moisés acababa de empezar un largo camino de fe. Tenía que aprender acerca de los Planes de YHVH versus su propio entendimiento sobre como debían ser las cosas. Tenía que aprender acerca del tiempo de Elohim que no era su propio tiempo. Tenía que aprender a confiar en Elohim. Moisés empezaba a interactuar con YHVH. La base del camino de fe que Moisés iba a iniciar, era su relación intima con YHVH y el hecho de que el conocía Su carácter y sabía que a pesar de las circunstancias, YHVH estaría ahí para él y debía confiar en El, aunque el camino de YHVH no fuera su propio camino. Nuestra vida también es un camino de fe, un viaje donde muchas veces vamos a sentir como si Elohim empeorara las cosas en vez de resolverlas. Podemos ser tentados a creer que podíamos haberlo hecho mejor que Elohim, pero la esencia de nuestra confianza en El, es resistir esta tentación, luchar de la mano de Elohim compartiendo nuestro corazón con El, y finalmente poniendo nuestra total confianza en El, y veremos igual que Moisés, que YHVH nunca nos defraudará.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27)
Yeshua habla de dos clases de paz – Shalom – la que da el mundo y la que El nos da. La paz que viene de Él, es un don y no tiene su origen en ninguna fuente humana, ni por esfuerzos humanos. YHVH santificó el día séptimo – Shabbat – es decir, lo consagró y lo apartó de los otros seis días de la semana para un propósito especial. No hizo esto con ningún otro día. El Shabbat tiene el sello del Creador sobre él y junto con el sello, vine la bendición – “Porque en seis días hizo YHVH los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, YHVH bendijo el día de reposo y lo santificó” – Éxodo 20:11. Está enumerado como uno de los Diez Mandamientos. El saludo común entre quienes guardan el Shabbat es: “Shabbat Shalom”. No hay una palabra en el idioma español como la palabra hebrea “Shalom” que significa no solo paz, sino completa paz, bienestar, gozo y felicidad en todo el sentido de la palabra – en espíritu, alma y cuerpo. Hay una paz y reposo especial en lo más profundo del alma y del espíritu, cuando entramos en el santuario espiritual del Shabbat para estar en comunión con nuestro Creador y cuando nos reunimos a estudiar la Torah. Hay una bendición de paz especial sobre el Shabbat que no la hay sobre ningún otro día de la semana. “Shabbat Shalom” – ¡no hay Shalom Como ésta!
“Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios” (Salmo 21:2)
El deseo de mi corazón es la salvación de mi familia, de todos aquellos que amo, del pueblo judío, y estoy segura que es el deseo de ustedes también. Y ¿cuantas veces hemos llorado por aquellos que una vez conocieron la verdad y caminaron en ella y ahora se encuentran a millas de distancia del Padre? Sin embargo no podemos dejar de orar, así pasen los años y pareciera que el tiempo nos robara la fe, tenemos que seguir y creer no podemos subestimar el poder de la oración. “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Hace 2.000 años Pablo oró: “el anhelo de mi corazón, y mi oración a Elohim por Israel, es para salvación” (Romanos 10:1). Ahora dos mil años después, esa oración está siendo contestada de una forma sorprendente, nunca antes el pueblo judío había estado tan interesado en Yahshua como ahora y nunca antes tanto judío había aceptado a Yahshua como su Mesías como hasta ahora. Obviamente, no podemos esperar dos mil años para que los nuestros sean salvos, pero tenemos que creer que nuestras oraciones no son en vano, y que nuestra fe en YHVH siempre será recompensada. Elohim conoce nuestros deseos y el llanto de nuestro corazón, no nos rindamos.
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