“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que YHVH solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante El, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, El nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de YHVH. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de El y de la verdadera bendición de conocerlo como El es. Así que el único remedio para la auto-idolatría, es el quebrantamiento. Cuando YHVH dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuanto tiempo lo vamos a tener, esta ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos. ¡Shabbat Shalom¡
“Espera, oh Israel en YHVH, desde ahora y para siempre” (Salmo 131:3)
YHVH contesta la oración de tres formas, si, no, o, aun no. El aun no, parecer ser la más temida, más que un rotundo no. Sin embargo la paciencia es un principio bíblico que las Escrituras enfatizan una y otra vez en los Salmos y en las Cartas. Esperar a que YHVH abra una puerta siempre es más sabio que intentar abrirla por nosotros mismos, aun cuando la espera sea larga. Abraham vivió 25 años con un, aun no y después de ese cuarto de siglo, llegó el si. Mientras tanto, Abraham y Sara idearon su propio plan para obtener un heredero a través de Agar la sierva de Sara, tal vez creyendo que le estaban ayudando a YHVH a cumplir su promesa, pero en realidad estaban desobedeciendo y dicho acto trajo angustia al pueblo de YHVH hasta el día de hoy. Nuestra paciencia le da a YHVH la oportunidad de preparar todo al otro lado de la puerta. Si persistimos en forzar la entrada, no nos va a gustar lo que encontremos al otro lado, pues no hay nada ahí que satisfaga nuestra necesidad, es en el tiempo de YHVH que la puerta se abre y las bendiciones halladas nos revelarán que valió la pena haber esperado.
“Elegidos…. para obedecer y ser rociados con la sangre del Mesías Yeshua” (1Pedro 1:2)
Aunque es claro que Elohim es soberano y omnipotente, muchos creyentes no confía en Su guía, piensan que la obediencia depende del caso, que YHVH no se ocupa de nimiedades o que la experiencia que ellos tienen sobre el tema, es suficiente para tomar una decisión. Pero YHVH quiere que sus hijos se sometan a Su voluntad en todas las circunstancias. El caso es que cuando somos confrontados con la idea de una sumisión absoluta, nos atacan miles de ideas y miedos; ¿y si me pide hacer algo que no puedo? O ¿y si no quiero hacer lo que me pide? Etc., nos asusta no tener la fortaleza, sabiduría y absoluta confianza para seguirlo como El desea. Debemos entender que si YHVH nos pide hacer algo, nos va a preparar y a equipar para ello, que un acto de obediencia nos prepara para el siguiente y así sucesivamente. La obediencia es un proceso de aprendizaje, es atrevernos a poner en acción la confianza que decimos tener en YHVH. Recordemos que aprendemos tanto de los fracasos como de los éxitos, ambos son parte de la vida, pero primero debemos tomar la decisión de obedecer a YHVH.
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