“No menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque Él es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan” (Job 5:17-18)
Tenemos la tendencia a creer que la corrección es algo horrible, doloroso e intolerable, mas no es así, el proceso de corrección es un proceso de aprendizaje y crecimiento. No toda corrección es agradable, eso es cierto, pero huirle y evitarla solo nos lleva al estancamiento. Desde que nacemos entramos en un proceso de crecimiento y entender que la corrección es parte de ese proceso la convierte en nuestra amiga y no enemiga especialmente cuando le hemos entregado nuestra vida a YHVH y sabemos que es El quien nos proporciona la corrección y nos lleva a aprender lecciones necesarias para nuestra vida. Desconectarnos del pasado, dejar hábitos que considerábamos inofensivos no es fácil, pero cuando YHVH dice que tenemos que hacer correctivos en nuestra vida si queremos proseguir a la meta de Su supremo llamamiento, debemos hacerlo, negarnos o postergarlos, solo nos conducirá a asumir el dolor de ver como el horizonte se oscurece y el camino se torna pesado y difícil, entonces Elohim tiene que hacer las correcciones por nosotros y es ahí cuando duele. Afortunadamente, El hiere y sus manos curan.
“Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Salmo 66:16)
A la gente le gusta oír testimonios asombrosos, historias de cómo alguien fue rescatado del peligro, como un enamorado venció obstáculos para llegar a su amada, como aquellos que lograron tener una segunda oportunidad salieron adelante, etc., pero la mayoría de nosotros somos gente común y corriente sin nada tan dramático para contar y creemos que nuestra historia carece de significado. Nada podría estar más lejos de la realidad. Todo lo que Dios hace en nuestra vida diaria es tan extraordinario como lo que hizo para redimir un drogadicto, una prostituta, etc. El testimonio personal es la forma de expresar lo que Dios ha hecho y está haciendo en la vida de alguien. Es una herramienta poderosa para glorificar a Dios mostrándole al mundo la forma tan maravillosa como Dios, suple necesidades, consuela, llena de amor y de paz un corazón atribulado. Recuerden, si nosotros no hablamos, las piedras lo harán. Contar nuestra experiencia con Dios puede ser lo que esa persona cercana a ti está necesitando oír para comprender el amor de Dios. Si callamos ahora, respiro y liberación llegará de otra parte, pero que tal si para eso fue que Dios puso a esa persona a tu lado. No tenemos idea del impacto que nuestro testimonio puede tener, ni de lo lejos que puede llegar.
“Aunque ande en valle de sobra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4)
El miedo afecta la forma como el cerebro procesa imágenes y mensajes. El miedo distorsiona la forma como vemos y oímos. Y como la mente y el cuerpo están interconectados, el miedo causa muchos problemas fisiológicos como enfermedades del corazón, presión arterial alta, depresión y muchas otras enfermedades. En resumen, el miedo es mortal. La mayoría de nuestras emociones negativas proceden del miedo, incluyendo la ira, frustración y odio. A nivel espiritual, el miedo y la preocupación hacen que la gente dude del amor de Elohim y de Sus promesas. El enemigo sabe que el miedo desequilibra a la gente y la hace vulnerable a enfermedades, manipulación y engaño. Vivir en temor es un tipo de esclavitud – Hebreos 2:15. YHVH nos exhorta una y otra vez a no temer – al hombre, a la guerra, a la tribulación, ni siquiera a la muerte misma – Romanos 8:35-39. El antídoto para el temor es un corazón lleno del amor de YHVH y Su Torah – “El amor echa fuera el temor” – 1Juan 4:18.
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