Ciertamente, ninguno de cuantos congian en Ti, sera confundido (Salmo 25:3)
Esperar en YHVH para poder descubrir Su voluntad, es parte de la disciplina del creyente. Tan pronto conocemos Su plan, debemos tener mucho cuidado de hacer todo para implementarlo en nuestra vida. Seguir el plan de YHVH es siempre beneficioso porque El conoce todo sobre nuestra vida, nuestros deseos, nuestras necesidades, conoce nuestras motivaciones, etc., y todo lo que determina para nosotros es por nuestro propio bien. Por supuesto que adherirnos al plan y al itinerario de YHVH requiere de fe y coraje. Debemos creer que El verdaderamente sabe que es lo mejor y como debemos vivir, debemos confiar que Su plan es perfecto y decidir esperar hasta que El nos de señal de movernos. Cuando seguimos el Plan de YHVH experimentamos la bendición de verlo actuar, de ver como todo encaja, de ver como pone personas a nuestro lado que necesitamos en determinado momento, ver como mueve todo a nuestro alrededor para nuestro beneficio. Shalom.
En YHVH he confiado, ¿como decis a mi alma que escape al monte como ave? (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en Dios” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en YHVH es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar mas nuestras propias soluciones y entregarle todo a El, y pedirle que nos de el valor de hacerlo, que nos de la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
Abominacion es a Elhim todo altivo de corazon (Proverbios 16:5)
El orgullo es un problema común a toda la humanidad, no es de unos cuantos; pobre, rico, educado, ignorante, joven, viejo, es decir nadie es inmune a el y todos en algún momento de la vida hemos estado bajo sus influencias o hemos sido victimas de sus manifestaciones y detestables consecuencias. C.S. Lewis en su libro “Cristianismo y nada más” lo considera como “el pecado” el problema del corazón del hombre de donde se derivan todos los demás problemas. El orgullo puede arruinar nuestra vida y es el centro de muchas de nuestras decisiones, por ejemplo cuando nos negamos a pedir ayuda necesitándola, cuando creemos que todo lo podemos solos, cuando no reconocemos ninguna autoridad mas que nuestro propio ego, tan pronto dejamos que el orgullo nos dirija, vamos hacía el abismo, terminamos en problemas. Por eso si no nos humillamos, Dios tiene que hacerlo y a veces lo hace repetidamente hasta que cedamos y Lo dejemos actuar en nuestra vida.
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