“He aquí te he purificado, y no con a plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isaías 48:10)
Charles Spurgeon escribió acerca de las tribulaciones que el pueblo de YHVH tenía que soportar, y dijo: “La elección de YHVH hace hombres escogidos, pero no en palacios sino en el horno. En el horno la belleza se arruina, la moda se destruye, la fortaleza se derrite, la gloria se consume; sin embargo, ahí Su eterno amor revela Sus secretos y declara Su elección”. En medio de la tribulación siempre aparece la pregunta: ¿Por qué la gente justa sufre? Unos contestan teológicamente, otros religiosamente, otros dan respuestas culpando a YHVH. C.S. Lewis nos da un retórico: ¿Por qué no? ¡Ellos son los únicos que pueden soportarlo! Siempre he dicho que las tribulaciones son regalos de YHVH mal envueltos, carrozas portadoras de bendiciones. Es en medio de la tribulación, donde no nos queda a donde ir, que buscamos Su mirada y nos rendimos indefensos, y es ahí cuando lo conocemos más íntimamente, donde podemos tocar Su gloria, y decir como Job — “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a YHVH” — “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” — Job 19:25-26 y 13:15. Y cuando pase la tormenta, tal vez salgamos heridos, enyesados, con vendas, pero mucho más cerca de nuestro Amado Padre.
“Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo del Mesías, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que YHVH quiere” (Colosenses 4:12)
Epafras no es un nombre que escuchamos mucho en las Escrituras. Era miembro de la congregación de Colosas y estuvo preso con Pablo. Es poco lo que sabemos de él, pero suficiente para ver que era un baluarte para los hermanos. Era un intercesor, siempre orando por los demás y dice que rogaba para que todos se mantuvieran firmes haciendo la voluntad de YHVH. La labor del intercesor es siempre detrás del telón, no se ve, es en silencio y poco sabemos de ellos, tienen un perfil bajo y pasan desapercibidos, pero su labor es más poderosa que cualquier arma en la tierra, desatan todo el poder del cielo que hace temblar los demonios. En estos tiempos, cuando podemos sentir vientos de guerra espiritual circulando alrededor, cuando nuestra confianza en YHVH será más probada que nunca, mi oración por todos los que reciben estas gotas de amor, es que se mantengan firmes y completos en la perfecta voluntad de YHVH.
“¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño!” (Isaías 10:15)
Una de las trampas más peligrosas y que debemos vigilar constantemente, es la de robar la gloria a YHVH y tomar el crédito por lo que ÉL hace en o a través de nosotros, o usar lo dones o el llamado para exaltación propia. Creo que es más fácil lidiar con la escasez, debilidad e insignificancia que con la abundancia, poder o autoridad; ya que la escasez y debilidad nos permite ver con más claridad la provisión física y de fortaleza de YHVH en nuestra vida, podemos ver Su mamo de poder sobre nosotros y no robarle la gloria sino reconocer que sin El nada podemos. Pero cuando el hombre tiene abundancia, poder, autoridad, se engrandece y termina creyendo que no necesita a YHVH. Salomón sabía esto, sin embargo, sucumbió a la tentación que el poder le ofrecía y terminó separándose de YHVH, cayendo en la más deprimente idolatría. Debemos tener cuidado de como manejamos los dones y bendiciones que YHVH nos da, no podemos olvidar de donde proceden, quien es el dador y para que nos equipa. Y por último jamás olvidar que todo lo que hagamos y digamos será para El y para Él la gloria.
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