“De cierto de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24)
Cuando escucho a mis amigas hablar sobre los problemas que tienen con sus hijos adolescentes porque las reglas del hogar están interfiriendo con sus deseos de hacer lo que quieren y como los padres lindos que amaban cuando eran niños, de pronto se han convertido en viejos odiosos y que no los aman; no deja de sorprenderme la similitud de esta actitud con la relación amor-odio que tienen muchos creyentes con YHVH. Aman todas las Escrituras que tienen que ver con confort, prosperidad, protección, y tienen un dicho que ya es famoso entre ellos: “esta es la vida que nos merecemos”. Pero cuando YHVH habla de: perdonar, dar, renunciar, dedicar tiempo para YHVH, ya deja de ser atractivo y la vida del Reino se vuelve aburrida. Si les dices que vienen tiempos difíciles y debemos estar preparados, su respuesta es: “Elohim es amor y no va a permitir que sus hijos sufran”. Mi pregunta es: ¿No ama YHVH a todos esos creyentes que en estos momentos están sufriendo persecución, encarcelamiento y tortura por creer en el Mesías, en China, la India y los países árabes? ¿Qué tiene de especial esta iglesia facilista, cómoda y perezosa de occidente para creer que la tribulación de estos tiempos no la va a tocar? “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” Mas vale que empecemos a amar aquello que odiamos y a vivir como Elohim quiere que lo hagamos.
“YHVH dará poder a su pueblo; YHVH bendecirá a su pueblo con paz – Shalom” (Salmo 29:11)
En todo el mundo interpretan la palabra Shalom como paz, pero paz es solo una pequeña parte de su significado. En Israel no hay mucha paz que digamos, pero todos allí usan la palabra Shalom para saludarse, o para despedirse. Según el diccionario Strong # 7965 – Shalom en hebreo significa = plenitud, integridad, paz, bienestar, seguridad, sensatez, tranquilidad, prosperidad, perfección, llenura, descanso, armonía, ausencia de agitación o descontento. Sar Shalom (Príncipe de Paz), es uno de los calificativos usados en las Escrituras para el Mesías – Isaías 9:6. Así que, cuando pronuncias la palabra Shalom, no solo estas proclamando paz, sino todo lo antes expresado sobre la persona a quien estas saludando o abordando con dicha bendición. Recuerda que el poder de la vida, y la muerte está en la lengua. Yahshua dio instrucciones a sus discípulos concernientes a la paz – “… al entrar en la casa, saludadla. Y si la casa fuere digna, vuestra Shalom vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra Shalom se volverá a vosotros” – Mateo 10:12-13. Sabemos que habla de quienes habitan la casa, pues una casa no se saluda. Hoy yo quiero proclamar Shalom sobre ti y bendecirte en el nombre de Yahshua nuestro Sar Shalom (Príncipe de Paz) – “YHVH te bendiga y te guarde; YHVH haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; YHVH alce sobre ti su rostro, y ponga en ti Shalom” ¡Shabbat Shalom ¡
“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)
En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente. Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos. Nuestra actitud por lo regular, es totalmente opuesta a la de Yahshua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió. El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo. Yahshua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás. La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa. El discernimiento es un don del Ruaj Ha Koddesh y debe usarse sabiamente. El juzgar es una característica del hombre y por lo regular, más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la auto-justificación. Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir. Igual que Yahshua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre. No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación. Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón.
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