“Hubiera yo desmayado, si no creyese que verá la bondad de YHVH en la tierra de los vivientes. Aguarda a YHVH; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; si, espera a YHVH” (Salmo 27:13-14)
El rey David tenía muchos enemigos y tenía que enfrentar muchas batallas. Unas veces huyó cuando creía que no había esperanzas, pero a lo largo de sus muchas tribulaciones, nunca olvidó las experiencias vividas en sus tempranos años cuando cuidaba el rebaño de su padre. El aprendió a seguir y confiar en esa voz interior de Elohim que fue su defensa inconmovible en muchas ocasiones. Hoy a través de este Salmo, el nos enseña por experiencia propia que sin importar que tan difícil sea la situación, podemos confiar en Elohim y que podemos estar seguros que esperar en El es más beneficioso que actuar precipitadamente no confiando en El y luego tener que huir. Estoy segura que todos hemos actuado sin esperar la guía de Elohim y si somos honestos tenemos que admitir que el resultado no fue lo mejor ni lo que esperábamos. Aprendamos que es mejor esperar que actuar cuando no hemos oído esa voz interior guiándonos; no solo es lo mejor sino que en muchas ocasiones es el salva vidas que nos saca de situaciones intolerables. Muchos pueden estar pasando por situaciones difíciles en estos momentos, y se que decirles esperen, no actúen sin Su dirección y confíen en EL, puede ser difícil, pero créanme, es lo mejor.
“De un hombre, El hizo todas las naciones que viven en la superficie de la tierra, fijó los límites de sus territorios y los períodos cuando fueran a prosperar” (Hechos 17:26)
Es maravilloso saber que YHVH no solo nos creó, sino que también tuvo en cuenta el sitio donde nos pondría, la familia que nos daría, el tiempo en que pasaríamos por este mundo, es decir, todo es planeado por El, nada es por accidente. Tal vez no estemos felices con la elección de YHVH en cuanto al lugar y el tiempo, después de todo, los tiempos son difíciles y tal vez estamos en el lugar que no queremos. Podemos movernos de lugar, ir donde creemos que es lo mejor para nosotros, pero mucho cuidado de movernos fuera de Su voluntad. Por supuesto que unos sitios son mejores para vivir que otros, pero el mejor lugar para nosotros como creyentes en Yahushua, es en el centro de la voluntad del Padre. Si queremos que Su plan para nosotros sea hecho realidad, tenemos que entregarle todo el control de nuestra vida. Tal vez coger nuestra vida, familia, posesiones e irnos a otro lugar no sea Su voluntad y hacerlo sería desastroso, o tal vez movernos es Su voluntad y nuestra testarudez y lentitud en obedecer, retarde no solo nuestra bendición sino la de aquellos que YHVH tiene preparados para ser impactados con nuestra vida. Así que, en vez de estar tristes y temerosos sobre el lugar donde estamos y los tiempos que vivimos, pidámosle que nos revele Su plan para nosotros en el lugar donde estamos, en este momento. Cuando estamos en Su voluntad, Su mano está sobre nosotros, si nos salimos de ella, seremos presa fácil para el enemigo.
“Amo a YHVH, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días” (Salmo 116:1-2)
David es conocido como el hombre con un corazón según Dios. Cometió muchos errores como todos nosotros, pero sabía ir a Dios y llevarle los pedazos en que quedaba su corazón y no paraba ahí, luego después de ser ayudado y fortalecido prorrumpía en alabanzas reconociendo que solo por YHVH, el estaba en píe. Hagamos como David, llevémosle a Dios los pedazos, acerquémonos a El confiados de que no solo nos oirá, sino que nos dará la sabiduría para actuar, las fuerzas para seguir, nos mostrará su misericordia y poder y luego alabémosle por todo lo que El es. David también alentaba su corazón el mismo, “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque YHVH te ha hecho bien”. No esperemos que alguien venga y nos aliente, pidámosle al Ruaj HaKoddesh que traiga a nuestra mente todas las Escrituras llenas de esperanza y alentemos nuestro corazón con ellas, recordándonos a nosotros mismos que quien ha prometido es FIEL a Sus promesas. Luego gritémoslo desde las montañas, no nos guardemos para nosotros, las grandezas que YHVH hace en nuestras vidas, proclámenos Su gloria y seamos testimonio a otros de Su amor.
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