“¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos” (Isaías 66:8)
Contra todo pronóstico, cuando todos los enemigos de Israel creían que lo habían destruido por completo, surge la Mano de Elohim de nuevo para rescatar a Su pueblo y en un día, Israel vuelve a ser nación – Mayo 15, 1948. Sin embargo no es un día de regocijo para el pueblo árabe. Ellos llaman a este día el “Día Nakba” o día de la catástrofe del renacimiento de Israel. Pero fue una profecía cumplida. Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer las instrucciones de YHVH – 2 Reyes 17. La Escritura también dice cuanto tiempo iban a estar fuera de su tierra. “Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados” – Levítico 26:18, 21, 24, 28. Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 A.C. Invadió y destruyó el templo en el año 586 A.C. Quedó un remanente con Jeremías que en el año 572 escaparon a Egipto. El principio de un día por año lo encontramos en Números 14:34 – “…un año por cada día; y conoceréis mi castigo”. 1 año = 360 días x 7 = 2.520 – 572 (año en que salieron de su tierra) = 1.948. El 14 de Mayo de 1948 nació Israel, fue oficializado el día 15. “Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán” – Jeremías 23:3.
“Vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:24)
Un problema que muchos creyentes tienen después de ser libres, es el problema de encontrar su verdadera identidad como seres libres. Se enfatiza mucho en el pecado y en lo frecuente que actuamos como si no hubiéramos sido libres del vicioso verdugo de nuestra pasada vida de pecado, pero se hace poco o nada para revelar nuestra verdadera identidad Bíblica como seres libres. Esta identidad es importante. Pero igual como el ser libres no fue por nuestro propios esfuerzos, establecer nuestra identidad como seres libres, tampoco lo será. O, mejor dicho, no lo debe ser. Muchos se sientes contentos con ser parte del montón. No saben para donde van, o si van, ser parte de la multitud es todo lo que cuenta, se sienten a gusto así. Esos son los que, al igual que los hijos de Israel en el éxodo, perecieron en el desierto – porque nunca fueron en realidad libres. Ellos nunca dejaron a su antiguo amo, jamás lo cambiaron por el Amo del Universo. Pasaron los años quejándose de lo que tenían y extrañando lo que habían dejado. Mientras extrañes lo que dejas atrás, no puedes ser libre para salir. La gente libre es la que sale. Sale en busca de algo mejor. Sale en busca de la razón de su libertad.
“Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que YHVH hizo conmigo cuando me sacó de Egipto” (Éxodo 13:8)
Es bueno ver los relatos de la Biblia como recuerdo de nuestras propias experiencias y de nuestro viaje espiritual. Salí de Egipto, de la tierra de servidumbre. Salí por la mano fuerte de YHVH, por Su brazo extendido. Salí de Egipto por medio de milagros y señales maravillosas. Salí de Egipto por la gracia de Elohim. Salí de una vida de pecado, y de la esclavitud de un amo brutal y malvado. Fui liberado del reino de las tinieblas. Fui transformado en un súbdito del Rey del Universo. Una vez libre, mi Redentor no me llevó a la Tierra Prometida por el camino más corto – me guío por el camino del desierto. Primero pensé que debí haber ido camino de Sucot como lo hicieron los hijos de Israel, pues casi toda mi vida he evitado a Sucot, hasta que descubrí que el viaje a través del desierto hasta la Tierra Prometida, debía pasar por Sucot. Sucot es un desvío, es un lugar de reto, es el lugar donde muchos deciden devolverse. Es necesario pasar por Sucot en nuestro peregrinaje. Es allí donde YHVH nos muestra que el Camino que El nos ofrece, es un Camino de total dependencia. Nada a partir de Sucot va a ser permanente, ni tu posición económica, ni tus posesiones, ni tus apegos. A partir de Sucot, todo lo que sostiene tu vida, es tu confianza en YHVH. Me imagino, que muchos pueden pensar como lo hice yo: puedo seguir a YHVH pero seguir teniendo todo lo que me gusta del sistema – comodidad, complacencia, y por supuesto, seguridad económica bancaria, no celestial. Sucot fue mi lugar de reto y espero que lo sea de ustedes también. Shalom
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