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Gota de Amor - Mayo 24/2016a

“Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis” (Números 33:55)

 

Israel nunca presto oído a esta advertencia, ni Josué, ni David ni el Israel moderno que regresó a la tierra después de 1.900 años de exilio.  Sigue permitiendo religiones paganas en la tierra prometida, sigue permitiendo y promoviendo el ateísmo.  Promueve la homosexualidad.  Permite y defiende a los musulmanes que controlan el área del templo que una vez fue habitación de YHVH.  Pero, aún peor, cede porciones de la Tierra Prometida a sus enemigos, en pro de una supuesta y falsa paz, cuando las Escrituras claramente dicen que la tierra es de Elohim.  “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es…” – Levítico 25:23.  Pero no pensemos que el pueblo de Elohim, al que Pablo llama el Israel de Elohim, todos aquellos que seguimos al Mesías y la Torah, es diferente.  La advertencia es para todos, si no obedecemos y abandonamos todo aquello que Elohim nos ordena dejar, nuestra vida será miserable.  Todo aquello que nos separa e impide seguir al Cordero como El nos manda, serán aguijones en nuestros ojos y espinas en nuestro cuerpo.  Todo aquello que rehusamos dejar y que no es agradable a los ojos de YHVH, que no glorifica Su nombre, que no está permitido en la Torah, será lo que finalmente nos venza y esclavice de nuevo.  “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:32.  La verdad de YHVH es Su Torah, es Yahshua.  La verdadera libertad se basa en el sometimiento a la Torah, en la obediencia a YHVH.  Si YHVH lo dice, el pueblo obedece.  

 

Gota de Amor - Mayo 23/2016a

“Ojalá hubiéramos muerto por mano de YHWH en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxodo 16:3)

 

El pueblo en vez de dar gracias por la liberación, empezó a quejarse de las condiciones y empezó a añorar a Egipto, quisieron volver a hacer ladrillos para los monumentos de Faraón.  Añoraron todo el confort de Egipto aunque fueran esclavos, la esclavitud enceguece cuando el pueblo se acostumbra.  “Si Israel no hubiera probado el pan de los Egipcios, no hubieran permanecido allá en exilio, ni los Egipcios los hubieran podido oprimir” – Rabino Hiya, Zohar 2, pp.6ª, 6b. El orgullo y el ego son los ladrillos que construyen fortalezas en nuestra mente.  Nuestra carne solo hace lo que la mente le dice.  Somos esclavos cuando elegimos serlo, se dice que nadie extraña lo que no conoce, así que es ese conocimiento del pecado y de hábitos fuera de los parámetros de Elohim lo que nos esclaviza.  Esclavitud es decidir ser controlado por la realidad del mundo físico de los sentidos, del árbol del conocimiento del bien y del mal, por consiguiente, no tenemos opción acerca de cómo actuar, sino que simplemente reaccionamos a las emociones, sentimientos y a los pensamientos no renovados por el Espíritu.  La esclavitud es tan fuerte que perdemos la habilidad de tomar decisiones de acuerdo a la Torah.  Así que si no podemos decidir cómo actuar, es porque somos esclavos de algo, y esa esclavitud nos dictamina como relacionarnos con el mundo y con la gente.  No podemos permitir que Egipto permanezca dentro de nosotros, no podemos añorar la carne y el pan de los egipcios.  Esas ollas egipcias son la religión, hábitos, creencias, percepciones, prácticas, prejuicios, juicios, forma de vivir y enseñanzas que han condicionado nuestra mente para pensar, caminar y hablar como egipcios (sistema).  Ese deseo de volver al sistema, esa pasión y ambición por ser como las demás naciones, es consecuencia de haber comido mucha carne y pan leudado de los egipcios.  “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” – Romanos 6:16.  Escojamos ser esclavos de la obediencia para justicia.  

 

 

Gota de Amor - Mayo 21/2016

“La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que YHVH tu Elohim te da” (Deuteronomio 16:20)

 

En la Torah en hebreo se lee: “La gran justicia seguirás para que nazcas de nuevo y heredes la tierra que Hashem tu Elohim te da”.  Los sagas hebreos dicen que cuando en la Torah se  repite una palabra dos veces, se transforma en la/el “Gran”.  Por ejemplo: “el amor el amor de YHVH = el gran amor de YHVH”, o cuando Yahushua decía: “de cierto, de cierto = si, en verdad”.  Según ellos la repetición hace a dicha afirmación, veraz.  La traducción que nosotros tenemos hoy en día, dice: “para que vivas”.  Pero seguir la justicia para vivir es = nacer de nuevo y seguir la Torah (justicia) para tener parte en el mundo venidero.  Para Israel la salvación nunca tuvo que ver con salir del infierno e ir al cielo a danzar o alabar en la nueva Jerusalén.  Cuando Moisés le dijo al pueblo – “Estad firmes y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros” – les estaba mostrando a Yahushua y el camino que él abriría para que todo el pueblo pudiera pasar el mar e ir a tomar posesión de la tierra prometida.  Salvación = Yahushua.  Durante los años en el desierto, cuando alguien quebrantaba la Torah, era sacado del campamento hasta que se purificara y fuera de nuevo integrado al pueblo y pudiera de nuevo estar bajo la columna de nube y la columna de fuego, es decir, bajo la protección de YHVH.  Seguir la justicia es seguir el Camino trazado por Elohim.  “Tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de YHVH nuestro Elohim, como él nos ha mandado” – Deuteronomio 6:25.  “Me guiará por senda de justicia (Torah)” – Salmo 23:3.  “Mi boca publicará tu justicia (Torah) y tus  hechos de salvación todo el día” – Salmo 71:15.  “En el camino de la justicia (Torah) está la vida, y en sus caminos no hay muerte” – Proverbios 12:28.  Cuando en un país un juez ejerce justicia, está haciendo que la constitución de dicho país se cumpla y todo aquel que quiera vivir en paz y protegido por dicha constitución, debe obedecerla.  La Torah es la constitución del Reino de Elohim y todo aquel que quiera ser parte de Su Reino y tener la protección del Rey, debe obedecer la constitución – la Torah.  Sigamos la justicia (Torah) para que vivamos y heredemos la tierra.  

 

 

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