“Aunque la higuera no florezca, ni en la vides haya fruto… con todo yo me alegraré en YHVH, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habakuc 3:17-18)
Todos, en algún momento de la vida, tenemos uno de esos días en que todo sale mal. El despertador no suena, no hay agua caliente para bañarte, un accidente bloqueo el tráfico y llegaste tarde al trabajo, el jefe está de mal humor y nada le agrada, luego recibes una llamada que tu casa se inundó, cuando llegas en la noche tu esposo(a) está que te pide el divorcio porque todo es culpa tuya y ya cuando logras irte a la cama, solo puedes decir: gracias Señor se acabó este día. Este no era el caso de Habakuc, su situación era verdaderamente desastrosa, no había alimento, las cosechas se habían dañado, habían perdido todo el ganado, el país estaba sumido en un completo caos, sin embargo, Habakuc encuentra motivos suficientes para alegrarse a pesar de las circunstancias. Pidámosle a YHVH que cuando estemos pasando por situaciones difíciles podamos ver todo lo que vio Habakuc y así clamar igual que él: “con todo, yo me alegraré en YHVH, me gozaré en el Dios de mi salvación, YHVH, el Señor es mi fortaleza”. Y que pase lo que pase nada ni nadie pueda robarnos el gozo que solo la confianza en nuestro amado Padre Celestial puede dar.
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice nuestro Dios” (Isaías 40:1)
No hay ni un solo momento de tribulación en la vida de un creyente que pone toda su confianza en YHVH, en que no sea consolado y fortalecido por el Padre Celestial. La Biblia nos dice en 2 Crónicas 16:9, “los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con El”. El todo lo sabe, todo lo ve, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus hijos. A través del Ruaj (Espíritu Santo) nos trae palabras de consuelo y paz, llena nuestro corazón de confianza y quita todo temor. Otras veces nos consuela a través de personas que nos dan una palabra de aliento suficiente para llenarnos de valor y confianza, o un abrazo que lo llena todo y nos hace sentir seguros de que El está en control. No importa como lo haga, lo importante es saber que el Príncipe de Paz obra a nuestro favor y está ahí en el momento que lo necesitamos. Obvio que no siempre es fácil, y El dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero también prometió nunca abandonarnos ni desampararnos. Hagamos como dice 1Pedro 5:7, “echemos toda nuestra ansiedad sobre El porque El tiene cuidado de nosotros”.
“Decid a los de corazón apocado: esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Elohim viene con retribución, con pago; El mismo vendrá y os salvará” (Isaías 35:4)
Justo cuando todo parece perdido, la esperanza ha desaparecido y la derrota parece eminente, YHVH sale adelante y rescata su obra maestra. Una y otra vez a lo largo de las Escrituras vemos a YHVH desplegar su maravilloso plan de liberación y salvación de su pueblo. Cada batalla, derrota y victoria que les permitió vivir, fueron solo pasos para llevarlos a confiar en El y para mostrarles el camino que un día recorrería Su Hijo, Yahushua, para obtener la victoria de los siglos que nos daría la liberación definitiva. Tal vez estés pasando por una prueba o tribulación, te sientas acorralado sin saber que hacer ni a donde ir y la derrota es lo único que tienes frente a ti, no temas, El sabe exactamente donde estás y lo que está viviendo. El reloj divino es perfecto, si tu confianza está puesta en El, vendrá, saldrá adelante y no solo te rescatará sino que derrotará a tus enemigos. “YHVH está en medio de ti, poderoso, él salvará” (Sofonías 3:17). Solo confía en El.
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