“Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal” (Isaías 56:2)
Por naturaleza nos gusta festejar. El Shabbat, nos provee el momento para ello. Celebramos y nos gozamos en la creación de YHVH, pero adoramos al creador no Su creación. El Shabbat nos ofrece esa realidad espiritual que cambia la forma como vemos a YHVH. Nos pone en la modalidad de adorar y no pedir, nos da la oportunidad de centrarnos en YHVH y no en nosotros mismos. YHVH creó al hombre con el anhelo por buscar a Elohim, como la planta que busca la luz y el agua. Es por eso que todos de alguna manera, buscan un dios, ya sea en imágenes o los dioses del sistema que gratifican el ego, pero el anhelo de YHVH es que le conozcan, que lleguen a El y tengan una relación de Pacto con el verdadero Creador y Redentor, el Elohim del Universo. Por eso, YHVH ordenó el Shabbat - Reposo, como señal de Pacto por todas las generaciones — “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por Pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel” — Éxodo 31:16-17. ¡Shabbat Shalom!
“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)
¡Que grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahushua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El.
“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Elohim tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos, será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de El.
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