“Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Elohim llamare” (Hechos 2:39)
Cuando consideramos la cantidad de promesas que hay en las Escrituras para la humanidad, para Su pueblo, es asombroso solo pensar que ninguna de ellas ha sido olvidad o revocada. Muchos dan testimonio de Su fidelidad, Moisés después de años de caminar con Elohim en circunstancias tremendamente difíciles, pudo decir: “El es la Roca, cuya obra es perfecta… Elohim de verdad y sin ninguna iniquidad en El” (Deuteronomio 32:4). Y como Moisés, muchos más vivieron viendo las maravillosas promesas de Elohim ser cumplidas. La infidelidad de Su pueblo nunca cambio Su corazón, “Fiel es Elohim por el cual fuisteis llamados” (1Corintios 1:9), fue fiel con ellos y lo es contigo hoy. Tal vez tu situación sea única, y creas que nadie ha pasado por lo que tu estás pasando, ni se ha enfrentado a prueba semejante, pero no puedes decir que estás solo(a) porque hoy también estás frente a la más maravillosa oportunidad de tu vida que es “confiar en Elohim”. Lo que estás viviendo hoy, no es extraño para El, este día fue preparado por El para encontrarse contigo bajo estas circunstancias, hoy tienes la opción de elegir el Camino de YHVH o tus propios caminos. Hoy tienes la oportunidad de ver la gloria de Elohim en tu vida, no la pierdas.
“Encomienda a YHVH tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3)
No hay nada más maravilloso que amar lo que uno hace, disfrutar de la obra de nuestras manos, y más cuando vemos que todo funciona perfectamente. Podemos llenar nuestra vida de actividades y sin embargo no estar haciendo lo que YHVH quiere que hagamos. Podemos asumir responsabilidades, cargas que pueden ser un peso o una prueba, o todo lo contrario, ser un gozo y toda una aventura, y sin embargo, no ser lo que YHVH quiere que hagamos. Hay un dicho popular que dice: “No todo lo bueno necesariamente es santo”. A veces la falta de amor o una afirmación negativa en la niñez, puede dejarlo a uno con un vacío y luego para compensar nos hallamos más tarde en la vida llevando cargas que YHVH no quiere que llevemos. El quiere primero que nos deshagamos de esas cargas innecesarias, que hagamos como los camellos en el Medio Oriente que se arrodillan para permitirle al dueño bajar la carga, y en humildad, le permitamos a El bajar todo ese peso de nuestros hombros. Y luego, que no demos ni un solo paso más sin encomendarnos a El y le permitamos nutrir nuestro espíritu con Su Ruaj Hakoddesh, llenarnos de su amor y sabiduría y que tanto nuestras obras como nuestros planes sean afirmados.
“Hizo él lo recto ante los ojos de YHVH, aunque no de perfecto corazón” (2Crónicas 25:2)
Siempre que leamos en las Escrituras sobre alguien que retó el camino de YHVH, siguiendo su propio camino, vemos que los resultados fueron desastrosos. El orgullo y la soberbia no son sustitutos de la humildad y la obediencia. La mezcla entre hacer la voluntad de YHVH en algunas cosas y la nuestra en otras, es la receta perfecta para el desastre. Hacer las cosas con un corazón no perfecto es la renuencia a estar bajo autoridad, a aceptar el Señorío del Mesías en nuestra vida y por consiguiente en nuestra toma de decisiones. Cuando hacemos las cosas con desgano, más rápido de lo que creemos, nuestro corazón se contamina y la obstinación será su primer síntoma, luego entrará en rebeldía y sin darnos cuenta estaremos trazando el camino a la destrucción y a la decadencia espiritual. No pensemos que una vida desastrosa es una vida carente de lo necesario o llena de problemas; no necesariamente, puedes tener abundancia y carecer de problemas, pero si tu relación y compromiso con YHVH es nulo, si tu diario vivir se centra en la búsqueda de satisfacciones personales, si el reconocer a Yahushua como Señor de tu vida no incluye sumisión a su autoridad y Señorío, tienes una vida desastrosa. ¡Shabbat Shalom!
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