“¿Qué pues diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia… mas Israel que iba tras una Torah de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe… tropezaron en la piedra de tropiezo” (Romanos 9:30-33)
Al estilo farisaico, Pablo hace una pregunta para aclarar un punto. Pablo explica que en realidad Elohim concedió justicia a los gentiles, pero de ninguna manera reemplazan ellos a Israel. En Romanos 11:1, Pablo hace la misma pregunta – “¿Ha desechado Elohim a su pueblo? En ninguna manera”. Observar la Torah en base a nuestra fe, es lo correcto y no ha sido abolida por creer en Yahushua, de hecho en Romanos 3:31, Pablo muestra que la Torah es buena, hay que observarla y ese no es el punto que el condena. “¿Luego por la fe invalidamos la Torah? En ninguna manera, sino que confirmamos la Torah”. Pero, observar la Torah sin fe como medio para obtener la salvación, es “tropezar en la piedra”. Pablo afirma que el problema de Israel es que tropezaron en la Torah y el Mesías. La Torah y el Mesías son UNO, y ese UNO es el plan del Pacto de Elohim, expresado en la Torah e implementado en el Mesías. Israel no llego al fin o meta, la cual es Yahushua – “Porque el fin de la Torah es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree” – Romanos 10:4. La palabra fin aquí es del G5056 = propósito u objetivo. No quiere decir como muchos enseñan, que aquí la Torah terminó y empezó Yahushua. Es imposible, si admiten que Yahushua es la “Palabra” (Torah), como es posible que algo que se acaba de manifestar, termine inmediatamente. La piedra de tropiezo y el objeto de la fe son lo mismo, Israel tropezó en el Mesías del que habla la Torah. Guardar la Torah para obtener justicia sin poner la fe en el Mesías, es incorrecto, tan incorrecto como poner la fe en el Mesías y anular la Torah. No puedes separa lo uno de lo otro. El discípulo del Mesías, pone su fe en El y guarda la Torah. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16. Testimonio del H8584 = Tudah = Precepto.
“Enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de YHVH. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de YHVH, y no la hallarán” (Amós 8:11-12)
Versículos bastante controversiales considerando la proliferación de denominaciones y grupos todos supuestamente dando la palabra de YHVH. Solo le queda a uno pensar que tal vez, lo que están dando no es la palabra de YHVH, sino palabra de hombre, o textos bíblicos con interpretación privada. Cualquiera que sea el caso, la situación es bastante clara y mi oración es porque aquellos que aman la verdad, la busquen con todo su corazón antes que sea demasiado tarde y solo quede hambre y sed de Elohim, sin tener quien la sacie. No se extrañe de que llegue a faltar la palabra, ya ocurrió en los días de Samuel – “El joven Samuel ministraba a YHVH en presencia de Elí; y la palabra de YHVH escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia” – 1Samuel 3:1. Samuel fue el último juez y el primer profeta, y “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” – Jueces 17:6. Mas o menos lo mismo que vivimos hoy en día donde la anarquía es rampante, la indiferencia hacia YHVH y Su Torah, es denominador común aun en los círculos religiosos, que más parecen clubs sociales llenos de programas que proclaman todo menos la santidad y obediencia. La palabra que se escucha ahora, es la de los líderes, la de los grandes evangelistas de T.V., la de los teólogos de seminarios, o la de aquellos que engañados por la sabiduría terrenal, llegan a conjeturas acerca de Elohim que nada tienen que ver con la realidad de que es Elohim Santo, Justo, Fuego Consumidor que consumirá a sus adversario y a todos aquellos que proclaman con falsedad Su nombre. Yahushua sabía que vendrían estos días y dijo: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? Shabbat Shalom
“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18)
La palabra “justo” en hebreo es Tzadik, y significa: acogido a la ley – obediente a la ley (Torah). Es decir Tzadik es aquel que sigue la Torah, por consiguiente, la luz solo está presente en un observante de la Torah. El contexto hebreo de esta palabra siempre ha significado; aquellos que son diligentes en observar la Torah de YHVH. Un Tzadik es aquel devoto a obedecer las Instrucciones de YHVH. Miremos ahora Proverbios 4:19 – “El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en que tropiezan”. Al enseñar que la Torah fue abolida, lo que están haciendo los maestros y líderes es anulando la enseñanza que enciende la luz. Es condenando a aquellos que escuchan y siguen sus enseñanzas, a la oscuridad y haciendo que permanezcan en ignorancia tropezando siempre con la verdad. Cuando la luz de la Torah es removida, todo lo que queda es oscuridad. Yahushua fue perfecto en la observancia de la Torah y sus discípulos lo hicieron también. Constantino y su antisemitismo, vino siglos después trayendo enseñanzas que dieron como resultado una religión que promueve la oscuridad y la rebelión contra YHVH al ignorar Sus instrucciones. Todo aquel que cree y sigue al Mesías Yahushua, se esforzará por observar la Torah – “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15. “El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” – Juan 14:24. La palabra del Padre es la Torah. Muchos malinterpretan a Pablo, como Pedro lo advirtió (2Pedro 2:16), sugiriendo que Pablo era anti-Torah y que promovía la no observancia de ella, lo cual no es cierto. Pablo fue obediente a la Torah. Pero supongamos que no lo hubiera sido: Yahushua es el Mesías, no Pablo. Yahushua es el Unigénito del Padre, no Pablo. Yahushua es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, no Pablo. Yahushua está sentado a la diestra del Padre, no Pablo. Yahushua fue clavado en el madero por nuestros pecados, no Pablo. Yahushua resucitó, para darnos esperanza, no Pablo. Yahushua volverá pronto en la gloria del Padre y gobernará el Reino de YHVH aquí en la tierra desde Su trono en Jerusalén, no Pablo. Pablo no fundó una nueva religión, ni es el padre del cristianismo. Pablo lucho porque el mundo gentil de su época entendiera la importancia de observar la Torah, no como medio de salvación, sino como medio de protección y santificación de un pueblo que clamaba y declaraba a Yahushua como Mesías. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: YHVH es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” – 1Juan 1:5-6.
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