“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)
Felicitaciones a todos los que han sido criados y educados en el estilo de vida occidental. ¿Por qué? Porque son unos expertos en la Antigua Filosofía Griega, aunque nunca la haya estudiado. La filosofía Griega enseña que somos seres materiales, viviendo en un mundo material. Si queremos podemos vivir toda nuestra vida en el mundo material. Sin embargo, en algún lugar allá arriba, hay un mundo espiritual, habitado por seres espirituales. A veces, estos seres espirituales bajan e interfieren con nuestro mundo material. Si queremos podemos de alguna manera contactarnos con el mundo espiritual y hacer que esta afecte nuestro mundo material. A esto le llamamos, religión, pero no es más que pura ocupación opcional, podemos vivir nuestra vida sin ella, sin embargo, la gente religiosa es superior moralmente a la gente materialista. Esta filosofía griega es parte de nuestra herencia como occidentales. ¿Qué tan prevalente esta en la iglesia? ¿Cuánto afecta nuestro pensamiento? Seamos honestos: ¿Cree usted que el cielo y la tierra (mundo material y espiritual) están separados? Es totalmente opuesto a lo que leemos en la Biblia, donde lo material y lo espiritual están juntos. En el Antiguo Testamento Elohim trató con su pueblo a través de una comunión personal cercana. Su presencia esta en el Templo. Luego en la plenitud de los tiempos envió a Yahushua, Emmanuel, Dios con nosotros, para mostrarnos que pasaba cuando el Reino de Elohim esta entre nosotros. Mateo 10:7-8. La próxima vez que lea la Biblia, recuerde que no es asunto de la tierra versus el cielo, o de como ir de la tierra al cielo, sino de la tierra y el cielo juntos. Ignorar esto es peligroso. Pidámosle a Elohim que nos abra los ojos y reemplace esa falsa filosofía griega por la verdad que nos hace libres.
“Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías 6:16)
Jeremías le estaba hablando a un pueblo que había perdido el camino y para quien había poca esperanza no solo porque lo había perdido, sino porque no estaba interesado en encontrarlo; preferían seguir su propio camino aunque los llevara al desastre. Vivimos en un mundo relativista donde lo que nos parece bien lo hacemos, es decir no hay absolutos. Por consiguiente, es muy fácil perder el camino y ni siquiera darnos cuenta. Cuando viajamos, es necesario seguir las flechas que nos indican la dirección, pero si alguien tuerce una flecha, terminamos en el camino equivocado, así que la única forma de volver al camino, es con un mapa. En nuestra vida, a veces encontramos encrucijadas donde tenemos que evaluar, si perdimos el camino o si necesitamos una nueva dirección. En esos momentos la Torah es el único mapa confiable y el Ruaj Hakoddesh es la brújula que nos señala hacia donde ir. La Escritura nos dice que busquemos el buen camino y andemos por él. Tal vez no sea fácil hacerlo, pero estamos seguros en él porque no caminamos solos, Yahushua va con nosotros. El camino de Elohim es verdadero y no cambia. No hay lugar para transigir y tal vez no sea el camino que nos agrade, pero es el camino que caminó Yahushua cuando hizo la voluntad del Padre. El ha prometido que allí encontraremos descanso para nuestra alma.
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8)
YHVH dice que ha puesto una puerta abierta delante de nosotros, sin embargo muchos buscan otra, otro camino, tratan de seguir a Elohim a su manera, no ven el peligro de entrar por puertas desconocidas que solo traerán destrucción a sus vidas. Son como los niños, tratamos de protegerlos pero ellos siempre se las ingenian para escapar y saltar los cercos de protección que ponemos delante de ellos. Nosotros vemos el peligro, pero ellos no. Yahushua es la puerta que YHVH ha puesto delante de nosotros, no hay otra. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9). Es una puerta segura, una puerta ha todo lo que necesitamos en la vida, una puerta hacia la presencia de Elohim, una puerta hacia Su amor y misericordia, una puerta hacia un íntimo caminar con el Pastor de la ovejas, una puerta de consuelo, paz y esperanza. Y quienes hemos entrado por esta puerta, estamos llamados a mostrársela al mundo. Aquellos que aun no la han encontrado necesitan ver lo que Elohim en Su inmenso amor ha provisto para ellos. Una puerta para escapar a los estragos del pecado y del mal. Una puerta que los lleva a conocer al único y verdadero Elohim.
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