“Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a YHVH? (Éxodo 17:2)
El hombre es experto en altercar por lo que considera sus derechos. “Tienes que pelear por tus derechos” – frase bien conocida hoy en día. En el sistema tal vez funcione peleando y exigiendo, pero con Elohim no es así. Israel no era nada diferente, y cuando su supuesto derecho a tener agua no fue satisfecho, empezaron de nuevo a murmurar contra Moisés y a cuestionar la provisión de YHVH. Sin embargo, a pesar de sus murmuraciones, YHVH les dio agua en abundancia. El agua de vida es ofrecida a todos, pero la protección de Elohim contra los gigantes de la vida, es solo para quienes confían en El. Israel estaba a punto de enfrentar gigantes. Cuando estamos débiles espiritualmente, nuestra visión se opaca, nuestro discernimiento no funciona, y el enemigo aparece como por arte de magia. La murmuración se había esparcido por el campamento como un cáncer e Israel estaba débil para enfrentar al enemigo. Mientras el campamento estaba en confusión y el pueblo seguía quejándose, aparece Amalec y ataca a Israel. Pero YHVH no deja a Su pueblo enfrentar esta merecida muerte sin ayuda. Las Escrituras dicen que Moisés tomó a Aarón y Hur y se fue al monte, mientras Josué tomaba a los más valientes y salía al valle a pelear. Aquí podemos ver una lección muy importante para practicar en nuestra vida. La batalla fue peleada en dos frentes. El frente físico donde Josué peleo contra los Amalecitas y el frente espiritual donde Moisés se fue al monte con los sacerdotes a interceder. Josué se fue al campo de batalla y Moisés al campo de oración. Josué peleo la batalla física y Moisés la batalla espiritual. Mientras las manos de Moisés estuvieran levantadas al cielo en continua intercesión, Josué y sus guerreros vencían.
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