“Echo, pues, fuera al hombre y puso al oriente del huerto del Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el Camino del árbol de la vida” (Génesis 3:24)
Desde que Adán escogió desobedecer a Elohim, el hombre siguió su ejemplo escogiendo también su propio camino. Elohim entonces, le da al hombre 6.000 años para que escoja volver a El o continuar su camino. Desde entonces el hombre ha construido sociedades y ha rechazado el Reino de Elohim. Ha establecido sus propias leyes y ha ignorado la Torah. Ha establecido sus propios gobiernos y ha hecho afrenta al Señorío del Mesías. Ha inventado sus propias religiones y ha abandonado el Camino de Elohim. No debe extrañarnos entonces, por qué el mundo está como está. Así como el pueblo de Israel un día pidió rey porque quería ser como las demás naciones, el mundo hoy elige gobernantes corruptos, que gobiernen pueblos sin YHVH ni Torah. “Los pueblos tienen los líderes que se merecen”, dice el proverbio popular, y no creo que haya en el mundo un pueblo que esté preparado para recibir el Reino del Mesías. Necesitamos volver a Elohim, a Su camino y clamar por su regreso, que su Reino sea establecido aquí en la tierra aunque para eso, tengamos que pasar por tribulación como nunca antes.
“¿Quién subirá al monte de YHVH? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y de corazón puro; el que no ha elevado su alma a cosas vanas” (Salmo 24:3-4)
A medida que entendamos el significado del Santuario, sus emblemas y servicios, entenderemos más profundamente los pasos que el pueblo de YHVH, en los últimos tiempos, tendrá que tomar para habitar con el Eterno Elohim. En el Santuario, el Israel del pasado, presente y futuro, es apto para habitar en la presencia de YHVH por toda la eternidad. Y, este es el propósito del Santuario. Preparar al hombre pecador para que pueda habitar con su Creador. Todo este poderoso simbolismo dado a través del Santuario, fue entregado al Israel antiguo como un libro de instrucción para saber cómo habitar en la presencia de YHVH. Estos oráculos debían ser enseñados de generación en generación, para que aquellos que llegarán al final de los tiempos (nosotros) supiéramos que hacer. “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el Monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos” – Hechos 7:38.
“Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la Torah de tu Elohim, también me olvidaré de tus hijos” (Oseas 4:6)
El Tabernáculo fue diseñado por YHVH, para enseñarnos como ser limpios del pecado, como ser kaddosh – separados para Su servicio y como vivir en el Ruaj, guiados por Él, dirigidos y enseñados por Él. Cada parte, cada actividad, todo evento, representa una figura profética del plan de salvación de YHVH. Los muebles, las luces del candelabro, la mesa del pan, cada sacrificio especifico, cada objeto sagrado, y cada día santo (fiestas), era una lección de la gracia divina, que narraba la historia de la redención. Lastimosamente, mucha de esta divina historia ha sido distorsionada, removida, anulada y la pureza del mensaje se perdió, hasta el punto que el pueblo de Elohim hoy, solo tiene vislumbres de Su glorioso mensaje.
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