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Gota Diaria -Febrero 2/2018

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3)

Las Escrituras han sido llamadas por muchos “el manual de la vida” y creen que si siguen sus instrucciones, van a lograr que Elohim haga lo que ellos quieren y conceda sus deseos.  Pero es todo lo contrario, la Torah es el manual o guía que nos enseña como vivir si queremos que nuestra relación con Elohim funcione.  Si las cosas no son como quisieras, tal vez es que estás leyendo la Torah bajo un sistema de fe manipulador y erróneo.  Por ejemplo: el versículo de Jeremías no tiene un “si” antes de clama, como si fuera opcional.  Es imperativo, no algo extra en tu caminar con Elohim.  No dice: clama a Elohim cuando tengas problemas o deseos, simplemente dice: CLAMA, no cuando las cosas están fuera de tu alcance, sino siempre.  El tiene cosas para decirnos, pero nosotros no estamos listos para escuchar porque estamos llenos del sistema, de nuestro propio mundo, problemas, deseos, expectativas sobre la vida y aun de cómo Elohim debe respondernos o tratarnos.  Elohim quiere hablarnos, no podemos hacer a un lado este mandamiento y decir que lo amamos, hay cosas en la Torah que no podemos descifrar por nosotros mismos.  Necesitamos esa íntima comunión con El, no para lograr que el cumpla nuestros deseos, sino para conocer su carácter, entender sus caminos y comprender que aunque las cosas no son como quisiéramos, son como tienen que ser para nuestro bienestar.  

 

Gota Diaria -Febrero 1/2018

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32)

Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida, han sido a través de mis errores.  Han sido dolorosas en su momento, pero cuando miro atrás y veo los frutos le doy gracias a Elohim por no haberme atajado cuando iba cuesta abajo, haberme permitido tocar fondo, poder mirar hacia arriba y buscar su mano que me levantó con misericordia y amor, mostrándome mi error, corrigiéndome, consolándome y ayudándome a ponerme en pie de nuevo.  A esto le llamo la disciplina del amor.  Cuando un niño está aprendiendo a caminar, el deseo de los padres es que lo logre sin caerse, es duro ver cuando cae y se lastima, pero es imposible no caer.  Ya en su adolescencia, caerá de nuevo, pero será diferente y ahí, el hijo necesita corrección y disciplina.  Ser corregido y disciplinado justamente es bueno, aceptar la corrección y disciplina es mejor, aunque duela.  Las lecciones que se aprenden a través de la disciplina permanecen para siempre.  Elohim es el mejor Padre.  El sabe cuando necesitamos aliciente y cuando necesitamos la disciplina del amor.  El no quiere que nos perdamos las lecciones vitales que nuestros errores nos dan para la vida.  Cuando esto suceda, no nos rebelemos a Su disciplina de amor, démosle gracias por cuidar de nosotros y ayudarnos a crecer y madurar en El.  

Gota Diaria -Enero 31/2018

“YHVH es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” (Nahum 1:3)

Desde comienzos de la humanidad el hombre siempre ha buscado un chivo expiatorio a quien culpar cuando no quiere asumir responsabilidad de sus actos.  Adán culpó a Eva y Eva culpo a la serpiente.  Se sintieron bien por un momento hasta que vieron las consecuencias de su desobediencia.  Hoy no es nada diferente, el hombre sigue buscando un chivo expiatorio sobre quien poner toda la culpa, pero tarde o temprano el juego de la culpa termina y por lo regular se pierde y si no acepta la responsabilidad, va a buscar otro chivo a quien culpar de su desgracia.  Pero culpar a alguien más de nuestros errores o sus consecuencias no nos justifica delante de Elohim.  Elohim demanda que cada uno asuma responsabilidad de sus actos, pensamientos y palabras.  Nadie puede obligarnos a elegir mal, lo que hagamos con nuestra vida siempre será nuestra responsabilidad, así que delante de Elohim el juego de la culpa, no funciona, nos puede hacer sentir mejor sobre nosotros mismo pero no delante de nuestro Hacedor, El lo ve todo, lo sabe todo, y solo quiere que le entreguemos el desastre que hemos hecho y le dejemos guiarnos el resto del camino, nos dará la oportunidad de enmendar nuestros actos y seguir adelante

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