“Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo”… “Mas nosotros tenemos la mente del Mesías” (Jeremías 31:33 y 1Corintios 2:16)
La gran pregunta ahora es: ¿De verdad tenemos la mente del Mesías? ¿Somos consientes que Yahushua es Hebreo, vivió como Hebreo, cumplió la Torah y la enseño? Pablo, siendo consciente de que la mentalidad greco-romano, estaba bien lejos de comprender el mensaje del Mesías, insta a los romanos a transformar su pensamiento – “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta” – Romanos 12:2. Les advierte que ya no pueden seguir pensando como lo hacían antes – “Ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” – Efesios 4:17. Hay una gran diferencia entre el pensamiento Hebreo y el pensamiento greco-romano u occidental. La forma griega de ver el mundo, es promoviendo las ideas sobre lo físico, lo cual es opuesto a las Escrituras. La forma greco-romana de ver a Elohim es a través de ideas, la forma hebrea es física. Si le pregunto a uno de ustedes que defina a Elohim, inmediatamente me dirá: Elohim es amor, es omnipresente, es omnisciente, es santo, justo… etc. y todo eso es cierto, pero si le hago la misma pregunta a un hebreo, me diría: Elohim es una roca, es fuego consumidor, es escudo, es las alas del águila, la torre fuerte, etc., y de hecho la Escritura está llena de esos sustantivos, pero si buscamos la palabra “omnisciente” no está. Miremos ahora la palabra “fe”, para el occidental fe es lo que cree. Cuando una persona acepta al Mesías como salvador, inmediatamente dicen que es “salvo”. Es decir, la salvación es vista como concedida a aquellos que están de acuerdo con una afirmación teológica o confesión de fe. Lo que la persona cree es más importante que lo que hace. El punto de vista hebreo es diferente; Yahushua no dijo, “por su credo los conocerán, sino por sus frutos”. Cuando Yahushua habla de frutos no está hablando de cuantos has llevado a hacer la confesión de fe, sino a como uno vive, nuestras acciones, en otras palabras: lo que hacemos es el fruto de lo que creemos, por consiguiente, los frutos no el credo es la medida de nuestra fe.
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías” (Colosenses 2:8)
Por si no se había dado cuenta, estamos en medio de una guerra cultural, no es nada nuevo, pero indudablemente hoy es más visible que nunca. Cada día, el pueblo de Elohim se parece más al mundo. Un proverbio antiguo decía: “Observa lo que el mundo hace hoy, y en una generación lo estará haciendo la iglesia”. Ya no hay que esperar una generación, la iglesia hoy está tan interesada en entretener a sus miembros como cualquier club social. Pero si la Palabra de Elohim es inmutable y sus estándares absolutos, ¿cómo puede ser que aquellos que dicen ser parte del pueblo de Elohim, se dejen llevar por la guerra de la cultura y participen de todo cuanto el mundo les ofrece sin considerar los parámetros de Elohim? LA FILOSOFIA. Eso es, el enfoque filosófico de la Palabra de YHWH. La filosofía empieza con la pregunta: “¿Qué es verdad?” y termina con la respuesta: “Esta es la verdad para mí”. Pero la Palabra de Elohim no fue dada para sujetarla al ejercicio del argumento filosófico. La iglesia dejo de tratar la Palabra de Elohim como la autoridad absoluta que es. Para los líderes es más importante estudiar teología que practicar la Torah. Los miembros son animados a leer cuanto libro escribe el pastor y poco a observar lo que Elohim ha determinado como estándar de vida. En el primer siglo, la filosofía fue vista como el camino para hacer la Torah menos ofensiva a los intelectuales de Roma y Grecia. Filo, un judío de Alejandría, Egipto, junto con Platón y Aristóteles tomó la Escritura y el resultado fue una “alegoría gigante”. Cuando el cristianismo se extendió a la tierra de los gentiles, aplicaron más y más filosofía a sus creencias y prácticas, como resultado hoy tenemos una iglesia cristiana totalmente filosófica y totalmente apartada de la Torah.
“Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos” (Levítico 19:19)
Elohim no aprueba las mezclas, vez tras vez le dijo a los hijos de Abraham, Isaac y Jacob, que no se mezclaran con las naciones vecinas, que no aprendieran de sus costumbres paganas, que no entraran en vínculos matrimoniales con ellos, y vez tras vez, el pueblo hizo todo lo contrario a lo establecido por YHWH, para su propia destrucción y detrimento. La práctica de la adoración pagana mezclada con la adoración a YHWH (“Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para YHWH”—Éxodo 32:5), fue un denominador común en Israel hasta que finalmente Elohim los expulsa de la tierra. ¿Que tenía que ver un becerro con YHWH? Absolutamente nada. Hoy en día, muchos creyentes, en nombre de la paz familiar, o por no verse raros ante sus amigos, contaminan su fe con los ídolos, y participan de actividades y fiestas a becerros de oro, representados en tradiciones y prácticas que para nada glorifican a YHWH. ¿Qué tiene que ver San Nicolás, papá Noel, un árbol lleno de luces, con Yahushua? Absolutamente nada, sin embargo el mundo y con él una gran mayoría de creyentes acaban de contaminar la tierra. La soberbia del hombre no tiene límites. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” – no podemos mezclar el paganismo con la adoración a YHWH, son incompatibles. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Qué comunión la luz con las tinieblas?. “…el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es kaddosh (santo/separado), sea kaddosh todavía” – Apocalipsis 22:11b.
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