“Dame hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)
Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día, huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de YHVH. Es decir seguir a YHVH a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la iglesia, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Torah y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera liberta y es “caminar en obediencia a YHVH”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros.
“Yo soy la luz, el que me sigue no andará en tinieblas” (Juan 8:12)
Todos conocemos las fechas, son indicadores maravillosos y todos las seguimos seguros de que nos van a llevar al lugar que buscamos. Las hay en las ciudades, carreteras y aun dentro de los edificios. Nadie duda de ellas y no nos importa si tenemos que girar, las seguimos confiados sin importar que pueda haber al otro lado. Si voy para Bogota, sigo todas las flechas que digan Bogota, pero la flecha no es Bogota, es solo un indicador que me llevará allí. Estoy segura que hasta aquí todos están de acuerdo conmigo. La gran pregunta ahora es: ¿Por qué nos cuesta tanto seguir las flechas divinas, los indicadores de Elohim que nos señalan el camino a seguir, que decisiones tomar y como actuar en determinadas circunstancias? La Torah es la guía más maravillosa, es la flecha divina que Elohim dejo a Su pueblo para que no ande perdido, divagando, sin saber que camino tomar. Sigamos la fecha, no esperemos estar en problemas para preguntarle a YHVH: ¿Por qué? cuando ni siquiera lo hemos involucramos en nuestras decisiones. Podemos estar seguros que si seguimos Sus flechas y aun termináramos en el lugar que no deseamos, debe haber una buena razón para estar ahí, y a Su debido tiempo nos la revelará.
“En Elohim he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en Dios” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en Elohim es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar mas nuestras propias soluciones y entregarle todo a El, y pedirle que nos de el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
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