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Gota de Amor - Dic 22/2017

“Bendijo entonces Esdras a YHVH, Elohim grande.  Y todo el pueblo respondió: ¡Amen! ¡Amen! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a YHVH inclinados a tierra” (Nehemías 8:6)

 

La palabra “Amen” es la expresión suprema que hay en la Tora para expresar acuerdo, consentimiento, pacto.  La palabra “Amen” no se tradujo a otros idiomas, se conservó como está en hebreo — H543 = amen = seguro / fe / verdadero / que así sea.  Es muy interesante que la palabra está clasificada como un adjetivo que describe un estado y emoción.  Amen no es otro “si” o “no”.  Cuando una persona dice “Amen”, esta conscientemente aceptando un estado de juicio, fe y compromiso.  Porque en la Tora, tener fe, no es un asunto de despertar espiritual o aceptación de un dogma, sino de estar firmemente comprometido a vivir y actuar de acuerdo a una identidad, en este caso, nuestra identidad en YHVH, como hijos.  Así, que, de ahora en adelante cuando digas “Amen”, recuerda que no estás simplemente diciendo “así sea”, sino que estás adquiriendo el compromiso de vivir y actuar de acuerdo a tu “Amen”.  “Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Elohim de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto… y respondió todo la congregación: ¡Amen! y alabaron a YHVH.  Y todo el pueblo hizo conforme a esto” — Nehemías 5:13.

Gota de Amor - Dic 21/2017

“…Yo soy Elohim, y no hay otro Elohim, y nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho…”  (Isaías 46:9-10)

 

De acuerdo al pensamiento hebreo, todo lo que pasó y que está por pasar siempre será explicado desde el comienzo.  Isaías lo explica claramente y nos muestra que Elohim no ha dejado ningún cabo suelto, nadie puede decir que no sabía.  Nadie puede decir que no hubo profeta.  El libro de Éxodo no es solo un recuento histórico, también es precursor profético del regreso del Mesías, incluyendo la redención para su pueblo y el patrón o guía dada por Elohim para que su pueblo caminara por su Camino sin tropezar ni perderse hasta regresar a Él.  La Escritura dice que el pueblo que conoce a Moisés, conocerá al Mesías – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.  Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras” – Juan 5:46-47.  El pueblo que conoce lo por venir, ansiará Su regreso, no temerá, estará animado porque ha estudiado el futuro desde el comienzo, sabe lo que viene y se prepara.  El libro de Apocalipsis es un reflejo del libro de Éxodo; la historia del Éxodo es una lección importante para estudiar hoy, ya que contiene la revelación del mañana.  El cómo prepararnos para el regreso del Mesías, está moldeado en las palabras de Moisés.  Egipto está activo con todos sus dioses hoy más que nunca, la esclavitud no es flagelo del pasado, solo ha cambiado de verdugo, faraón tomo forma de: ambición, fama, poder, dinero, sexo, impunidad.  La oscuridad es la misma.  “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay Nuevo debajo del sol” – Eclesiastés 1:9.  El hombre igual que antes, sigue ignorando a Elohim y creyendo que puede vivir sin Él, que puede violar sus mandamientos sin consecuencias.  “Les escribí las grandezas de mi Torah, y fueron tenidas como cosa extraña” – Oseas 8:12.  Seamos fieles al pacto que hemos hecho con YHVH, tenemos un Redentor, Yahushua, que ha restaurado nuestra relación con nuestro Hacedor y ha hecho que el camino en el desierto por el cual camina Su novia, sea iluminado para que nadie tropiece.  El nos guiará hasta la tierra prometida y allí nos postraremos y adoraremos al Rey de reyes y Señor de señores.

 

Gota de Amor - Dic 20/2017

“¿Para qué me sirve dice YHWH, la  multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)

 

El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo.  La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente, es inquebrantable.  Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta.  Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra.  Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación.  La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida.  Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16.  Nada diferente a hoy en día.  Luego predice la destrucción del Templo – “¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada” – Marcos 13:2.  Destruir el Templo era destruir la vida misma del pueblo, pero como habían hecho del Templo el centro de una vida corrupta y alejada de Elohim, tanto que como dice en Isaías, lo sacrificios eran abominación para YHWH, era necesario destruirlo.  “¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos, para seguir haciendo todas estas abominaciones? – Jeremías 7:10.  No importa cuánto nos congreguemos, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHWH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah.  

 

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