“En aquel día muchos me dirán: ¡Mi Amo, Mi Amo! ¿No profetizamos en Tu Nombre? ¿No echamos demonios en Tu Nombre? ¿No hicimos milagros en Tu Nombre? Entonces les diré en su propia cara: ¡Nunca los conocí! ¡Apártense de mí, transgresores de la Torah!” (Mateo 7:22-23 – Biblia Kaddosh)
En la Biblia Reina Valera dice: “hacedores de maldad”. La palabra maldad usada en el texto, viene del griego 458 = Anomía = violación o transgresión de una ley o instrucción. En 1Juan dice que pecar es transgredir la Torah. Esta es una advertencia clara para quienes van tras las señales y milagros. En Daniel también nos advierten que los milagros y señales hechos por el inicuo pueden engañar aún a los escogidos. No todo milagro o señal proviene de Elohim, no todo el que dice Señor, Señor entrará al Reino. Muchas congregaciones hoy en día se enfocan en las señales y manifestaciones sobrenaturales y aquel que no tenga una relación íntima y real con Elohim, que no conozca Su carácter, que no obedece la Torah, sino las reglas establecidas por una denominación, puede ser engañado. “Amados, no creáis a todo Ruaj (espíritu), sino probad los Ruajim (espíritus) si son de Elohim; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” – 1Juan 4:1. Es bueno ver señales, ser sanado y liberado, pero si esa es la única razón que te lleva a buscar de Elohim, eres un candidato(a) potencial para ser engañado. Yeshua dijo que Sus ovejas conocían Su voz y le seguían, pero no siguen al extraño, sino que huyen de él.
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a YHWH tu Elohim, y atendiendo a su voz…” (Deuteronomio 3019-20)
Supuestamente debía ser simple; estaba toda la Palabra de Elohim, la autoridad y voluntad del Padre para toda la humanidad. La Torah, el regalo del Eterno YHWH para nosotros, todo un compendio de instrucciones y guía para vivir ahí estaba todo, desde el comienzo hasta el Amen. Un mensaje básico al que no había que quitarle ni añadirle nada. Y Elohim nos dice: “Escoge la vida para que vivas”, y ¿qué escogimos? Denominaciones. Hay alrededor de 38.000 en el mundo. Un solo libro y miles de interpretaciones. Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, menonitas, inter-denominacionales, no acabaría. Todos claman la Palabra como su inspiración, pero, paradójicamente, todos tienen una confesión de fe distinta. Tan pronto abren las Escrituras, cada uno ve o entiende una cosa diferente. ¿Es tan confusa la Torah? O ¿el hombre la ha hecho confusa? No, simplemente la hicieron a un lado y cada uno tomo uno, dos o tres versículos y con ellos formo una nueva corriente o filosofía, un nuevo mover como lo llaman hoy en día. por ejemplo: hoy en día todo es profético; canto profético, danza profética, palabra profética, un mover profético que no está llevando al pueblo a ninguna parte y que le está dando autoridad a unos cuantos, profetas, de manipular al pueblo por el cual el Mesías murió y pagó. ¿Dónde está la verdad? ¿Cómo pudo la iglesia desviarse tanto? Sencillo 1Corintios 1:22 – “Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría”. Hoy en día el pueblo anda detrás del que haga señales, o de aquel famoso lleno de títulos obtenidos en seminarios o escuelas bíblicas donde la Torah no es la autoridad sino los textos escritos y editados por aquellos interesados en hacer discípulos a su imagen y semejanza. Si el Mesías regresara hoy, ¿A cuál iglesia llamaría “su iglesia”? Isaías 4:1 – “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”. Mucho pueblo hoy solo lleva el nombre, pero come su propia doctrina o filosofía y viste de su propia ropa/denominación. Escojamos la vida para que vivamos de acuerdo con los parámetros de Elohim y seamos prosperados, nosotros y nuestros hijos.
“Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? (Juan 18:37)
El hombre ha estado haciéndose esta pregunta por miles de años. En un mundo tan confuso con opiniones tan diferentes, ¿le gustaría saber, ¿qué es la verdad? “Tu justicia es justicia eterna, y tu Torah la verdad” – Salmo 119:142. Y ¿qué es la Torah? Todo el Salmo 119 hace referencia a la Torah y a lo largo de todo el salmo vemos como el hebreo usa diferentes sinónimos para referirse a ella. Torah = Instrucción – Eidut = precepto – Chuqah = Estatuto – Mizvah = Mandamiento – Dereq = Camino – Davar = Palabra y muchos otros. La Palabra dice en 1Juan 2:4 – “El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” ¿Cuál verdad? La Torah. Ahora, usted dirá: y ¿Cómo puede estar la Torah en mí? Todo aquel que proclama haber nacido de nuevo y estar como dicen muchos “bajo el nuevo pacto” debe tener la Torah escrita en su corazón. “Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. Yahushua dijo: “Yo soy el Dereq (camino), y la Torah (verdad) y la vida” – Juan 14:6. Yahushua es la verdad porque él es la Torah viviente (la Palabra hecha carne). Él es el camino por el cual debemos caminar. Su camino (Torah) debe ser nuestra vida. Él fue el ejemplo perfecto de amor y obediencia y observó la Torah, no podía contradecir su propia naturaleza. Yahushua oró al Padre con relación a sus discípulos así: “Santifícalos en tu verdad (Torah), tu palabra (Torah) es verdad” – Juan 17:17
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