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Gota Diaria - Noviembre 17/2019

“Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho YHVH: Tú no me edificarás casa en que habite… Te hago saber, además, que YHVH te edificara casa” (1Crónicas 17:4 y 10b)

 

Edificar casa para los hebreos era: engendrar hijos / construir una familia.  David quería construirle casa a YHVH pero El dijo: “No he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo” – 1Crónicas 17:5. Elohim sabía el problema que sería que el hombre empezara a construir casas, templos para El, sabía de la tendencia del corazón humano hacia la idolatría, sabía que el hombre siempre termina adorando la creación y no al Creador.  El no estaba interesado en casa para habitar, sino en construirle a David casa y se lo hace saber a través del profeta Natán, pero la casa que Elohim le construiría a David, no sería un sitio para habitar sino una descendencia que siempre estaría en el trono de Israel y a través de la cual vendría el Mesías. Cuando Yahushua es engendrado en María, Elohim empieza a construirle casa a David. Luego Elohim le dice a David: “levantaré descendencia después de ti, a uno de tus hijos… el me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente” – 1Crónicas 17:11-12.  La resurrección del Mesías es cuando Yahushua empieza a construirle casa (descendencia) a Elohim.  “He aquí Yo y los hijos que Elohim me dio” – Hebreos 2:13.  Mucho antes de que existieran edificios con paredes y techos, una casa era una familia. El hombre había estado construyendo casas de la forma antigua por mucho tiempo, en 9 meses llegaba un nuevo miembro y la casa crecía.  Pero después llegó alguien confundiendo todo y empezó a construir casas de ladrillo para que habitara la otra casa.  El templo fue destruido para que la verdadera casa entendiera que lo que sostiene la casa no son los ladrillos, sino el fundamento puesto por Elohim, Yahushua y Su Tora

Gota Diaria - Noviembre 16/2019

“Los probaré como se prueba el oro.  El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: pueblo mío, y el dirá: YHVH es mi Elohim” (Zacarías 13:9)

 

El oro se purifica con fuego hasta que se derrita.  Una vez derretido empiezan a manifestarse las impurezas como una capa de mugre.  El refinador la retira con un cucharón especial.  El proceso puede repetirse varias veces, derretir el oro en el fuego y cernir las impurezas hasta que pueda ver el reflejo de su rostro en el oro refinado.  Como si se mirara en un espejo.  Elohim habla a través del profeta Zacarías concerniente a los sacerdotes.  Tristemente esos sacerdotes se desviaron siguiendo las costumbres de los pueblos paganos que los rodeaban, solo por tener paz con ellos, dejando el camino de Elohim.  Nosotros somos un sacerdocio santo, estamos llamados a ser separados para El.  Sin embargo, hay momentos cuando fallamos y no vivimos a la altura del llamamiento y nos dejamos arrastrar por las corrientes del sistema.  Otras veces, es que sentimos que la prueba por la que estamos pasando es demasiado dura y no nos damos cuenta que es simplemente el horno purificador de YHVH que está permitiendo que seamos derretidos y cernidos, para poder sacar lo mejor de nosotros.  Pero alegrémonos, cuando el proceso termine podremos reflejar la imagen de aquel que nos saco de las tinieblas a Su luz admirable.  ¡Shabbat Shalom!

Gota Diaria - Noviembre 15/2019

“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11)

 

Creo que muy dentro del corazón de toda persona hay un anhelo por saborear la abundancia que proviene de andar en el Camino de YHVH.  Sin embargo pocos lo descubren y otros pierden la dirección en algún momento del camino.  En este salmo podemos ver que verdaderamente es el anhelo de YHVH que hagamos una pausa y leamos y sigamos Sus señales sin desviarnos.  Aunque a veces tropecemos, no seremos desechados porque El ha prometido sostenernos — “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque YHVH sostiene su mano” — Salmo 37:24.   Estar en Su presencia es lo único que nos hace sentir que EL es suficiente, que todo lo demás carece de sentido.  Obvio no podemos estar en la cima de la montaña todo el tiempo, debemos confrontar la rutina de la vida diaria y permitir que YHVH la convierta en alto transformador.  Es por eso que David podía declarar “En Tu presencia hay plenitud de gozo”.  Independiente de lo que estemos viviendo, de lo que nos rodee, nada ni nadie puede robarnos el gozo cuando permanecemos en Su presencia.  El mundo está lleno de distracciones como cortinas de humo y debemos ser sabios para no distraernos y terminar tomando giros equivocados que solo pueden llevarnos a la desilusión.  Su gracia siempre será suficiente para nuestra debilidad.    

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