“Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:9)
En tiempos bíblicos, el poste de la puerta de una casa mostraba los valores y la identidad de la familia que la habitaba. Ya podemos comprender mejor porque YHVH ordena que la sangre del cordero (Yahushua) se aplicara a los postes de las casas en Egipto en la primera Pascua. Y no solo representa nuestra identidad, sino que también contiene un poderoso mensaje de que nuestros cuerpos son la caja exterior que contiene la esencia de lo que somos en EL. Cuando al Mesías le preguntaron cuál era el mandamiento mas importante, El contesto con lo que estaba escrito en la Mezuza - “Oye Israel, YHVH vuestro Elohim, YHVH uno es. Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas” — Deuteronomio 6:4-5. No hay referencia a la Mezuza en el Brit Ha’dashah (Nuevo Testamento) pero su mensaje resuena en cada página de principio a fin. El verdadero significado esta en la sangre de Yahushua, que nos ama con amor eterno y nos inspira a responder sin reservas ni condiciones, lo amamos porque EL nos amó primero. No importa que tan imperfectos seamos, YHVH puede convertir nuestras imperfecciones en herramientas de transformación, al fin y al cabo, El conoce las intensiones de nuestro corazón.
“No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Lucas 15:13)
El hijo prodigo reclamó su herencia convencido que al hacerlo encontraría la verdadera felicidad en la búsqueda de los atractivos del mundo. Pero finalmente su estilo de vida lo llevo a la forma más baja de servidumbre; alimentar cerdos. Ahora estaba separado de su padre, sin esperanza porque ni las algarrobas de los cerdos le permitían comer. Hay un dicho hebreo que dice: “cuando a un judío solo le queda un algarrobo, se arrepiente”, en otras palabras: “La situación extrema del hombre, es la oportunidad de YHVH”. Finalmente el hijo pródigo regresa a casa y su padre en un acto de misericordia recibe a su hijo, lo besa y se reconcilia con él. La parábola refleja la naturaleza de YHVH, su amor y compasión y la forma como las personas responden. Cada uno de nosotros tenemos el desafío de considerar que tipo de hijo somos para EL y como podemos alcanzar una relación restauradora con el Padre, sin importar cuales hayan sido nuestros antecedentes.
“He aquí que yo hago cosa nueva… Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)
Creo que hay momentos en la vida de toda persona, cuando hacemos algo aparentemente insignificante, y no nos damos cuenta que ese momento fue creado por YHVH para usarnos y cambiar la vida de otra persona. Tal vez nos parezca imposible, pero por eso es que debemos estar listos a tiempo y fuera de tiempo, como vasos útiles dispuestos para nuestro Padre. El secreto está en reconocer cuando se nos llama a ir más allá de los límites que tenemos establecidos y entrar en el reino de lo imposible porque nuestro Elohim es Elohim de los imposibles, de los milagros que transforma las imposibilidades en realidades, el fracaso en peldaños, el agua en tierra firme y la desesperanza en nuevos comienzos. Somos sus instrumentos para ser creadores de historias en Su Reino. Todo lo que tenemos que hacer, es permitirle que tome el control de nuestras vidas y ampliará nuestros límites, nos llevará y usará mas allá de lo que podamos imaginarnos. Es posible que no veamos el impacto ni sepamos el resultado hasta que Lo veamos cara a cara en la gloria cuando todo sobre nuestras vidas sea revelado.
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