“No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento…en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:3-4)
Si no podemos confiar en los príncipes, ¿en quién confiamos entonces? Es cierto que cuando el hombre muere, con él se van sus planes, por eso es mejor seguir los planes de Elohim que se extienden de generación en generación hasta llevarlos a su cumplimiento. Toda visión cuyo origen está en YHVH, no muere sino que es como una carrera de relevo espiritual que corre a través de los siglos. Una persona después de la otra toma la batuta y continúa cumpliendo los propósitos de Elohim. Si seguimos nuestros propios planes para nuestra vida, su potencial será limitado, pero si seguimos los planes de Elohim caminando hacia adelante en la visión que proviene de Él, podemos estar absolutamente seguros de que todo lo que hagamos para el Reino no será un desperdicio ni pérdida de tiempo. Lo que logramos para El, es construido sobre lo que otros edificaron y lo que nosotros hagamos servirá de base para la generación que viene. Así que, ánimo, escuchemos atentamente el corazón de YHVH y midamos sus latidos con los nuestros, si están en tono los unos con los otros, no temamos, estamos construyendo para la eternidad y un día, todo eso que atesoramos buscando primeramente el Reino, nos estará esperando.
“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que Dios solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante Dios, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, El nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de Dios. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de Él y de la verdadera bendición de conocerlo como El es. Así que el único remedio para la auto-idolatría, es el quebrantamiento. Cuando Dios dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuánto tiempo lo vamos a tener, esta ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos.
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“Reconoce, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que YHVH vuestro Elohim había dicho de vosotros; todas os han acontecido (Josué 23:14)
Después de la muerte de Moisés, Josué fue asignado para entrar al pueblo a la tierra prometida. Parecía que YHVH les había dado una misión imposible – conquistar una tierra extraña y hostil con ciudades fortificadas y ejércitos superiores al suyo. Debían seguir adelante confiados en la promesa de YHVH, no temerosos de lo que veían. ¿Qué hizo Josué para que la confianza del pueblo se fortaleciera? Les recordó que YHVH nunca había fallado a Sus promesas, todas se habían cumplido, así que, podían seguir adelante seguros de la victoria. Nosotros hoy también debemos recordar que en medio de nuestras crisis, de cualquier montaña que tengamos frente a nosotros en este momento, hay Alguien superior a ellas que ha prometido: “No te dejaré ni te desampararé”. Recordemos las formas tan maravillosas y milagrosas como YHVH ha obrado en nuestras vidas y cobremos ánimo. Aunque nosotros olvidemos lo que le prometemos, El nunca olvida Sus promesas. ¡Shabbat Shalom! |
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