“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (Lucas 12:43)
Fuimos llamados a ser siervos, ¿verdad? Y ¿qué hace el siervo? El siervo cumple la voluntad de su amo. El siervo no le dice al amo que hacer – él hace lo que su amo le pide hacer. El siervo no escoge el día o el tiempo que cree más conveniente para servir a su amo – el simplemente sigue las instrucciones de su amo, sin importar el día ni la hora. El siervo no desarrolla un plan o visión para el amo, el amo es quien tiene la visión y quiere que el siervo esté disponible para llevarla a cabo y dar fruto. Pero, no podemos ser ese siervo sino le permitimos a nuestro Amo transformarnos, es necesario que todo aquello que estorbe nuestro servicio sea removido. Necesitamos ser humildes, mansos, dóciles en Sus manos; necesitamos olvidarnos de nuestras propias agendas, y desear solo cumplir la Suya. Necesitamos hacer a un lado nuestros planes y proyectos de vida, y dejar que sea El quien guie nuestro caminar y nos lleve al destino final. No es fácil, pero tampoco imposible. No olvidemos que: “El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Mesías Yahushua” – Filipenses ien1:6.
“De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer...” (1Crónicas 12:32)
Los hijos de Isacar entendían los tiempos y sabían que hacer. Es un don maravilloso, incluye tener discernimiento y la habilidad para aplicar lo que Elohim muestra. Hoy en día, la profecía es rampante, abunda por toda parte. Yahushua nos advirtió sobre los falsos profetas que abundarían en los últimos tiempos, especialmente cuando su regreso se aproximara, y dijo que la profecía sería tan sutil y las señales tan poderosas, que engañarían aun a muchos elegidos. Muchos estamos conscientes de los tiempos que vivimos, pero también hay una gran mayoría que ignoran la premura del regreso del Mesías. Es nuestra responsabilidad, en cuanto nos sea posible, despertar a otros a esta realidad, discernir toda profecía, y saber que hacer frente a ella. El reloj profético está acercándose a la hora final de esta era y pronto nuestro Salvador Yahushua regresará a juzgar el mundo. Preparémonos, pidámosle a YHVH que nos de sabiduría para discernir, y fortaleza para actuar frente a todo lo que se nos presente.
“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Elohim in el Mesías Yahushua” (Filipenses 3:14)
Una vida sin objetivos es como el capitán de un barco sin mapa ni brújula. El barco navegará si rumbo y anclará en cualquier puerto. Pablo dice que su objetico es claro, está centrado en Elohim y en el llamamiento que le ha hecho en el Mesías. El sabía hacia donde se dirigía. Igualmente nosotros debemos conocer nuestra ruta, hacia donde vamos. Establecer un objetivo indica que estamos listos a actuar – YHVH nos ha provisto de un mapa maravilloso (Torah) con instrucciones detalladas que no permitirá que nos desviemos ni a la derecha ni a la izquierda. YHVH es nuestra brújula y nuestra meta debe ser hacer Su voluntad siempre sin importar que tan duro sea o que tan imposible parezca. Su mapa está delineado con siete puntos importantes, siete Fiestas o Encuentros que nos muestras Su voluntad y Su maravillosa misericordia. Estamos próximos a iniciar este recorrido por las Fiestas de YHVH y debemos tener como objetivo, prepararnos, limpiar nuestra casa, hacer correctivos y estar listos para este nuevo encuentro con nuestro Hacedor.
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