“Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? (Juan 6:30) — “De cierto, de cierto os digo que me buscáis … porque comiste el pan y os saciasteis” (Juan 6:26)
Los sagas judíos cuentan la historia de un rey que entró en una provincia y le dijo a la gente: ¿Puedo ser su rey? Pero la gente le dijo: ¿Has hecho algo bueno por nosotros para que nos gobiernes? El entonces fue y construyó el muro de la ciudad, les proveyó agua y luchó por ellos en sus batallas. Luego volvió a decirles: ¿Puedo ser su rey? Ellos respondieron, si, si. Del mismo modo YHVH sacó al pueblo de Egipto, dividió el mar para que pasaran, les envió maná, les dio agua de la roca, les envió codornices, lucho por ellos la batalla con Amalek. Y el pueblo acepto a YHVH por Rey — “YHVH es nuestro Rey” — Isaías 33:22b. A veces sin darnos cuenta nuestras respuestas a YHVH están motivadas por lo que recibimos, no por lo que podemos dar. Usted dirá: pero, ¿qué puedo darle a YHVH, que no tenga? Y mi pregunta ahora es: ¿Amamos a YHVH por lo que nos da, o simplemente por lo que EL es? Si no tuviéramos SU promesa de: protección, provisión, paz que sobrepasa todo entendimiento, y una eternidad con El, ¿le amaríamos igual y seguiríamos Su camino? Selah.
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