“A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28)
Para todo en la vida hacemos planes; plan de ahorro, plan de estudios, etc. Es decir, hacemos un programa o proyecto de cómo vamos a obtener los objetivos propuestos. Cuando entramos a ser parte de la familia de Elohim, por lo regular los pastores o líderes ya tienen ese plan para ti que por lo regular consiste en: estudios bíblicos, grupos de oración, discipulados, etc., cosas todas buenas pero que para nada son el plan de YHVH, sino herramientas. Cuando estudias medicina, los libros no te hacen médico, ni las reuniones, sino la práctica en los hospitales. Así, para ser discípulo de Yahushua, es el vivir diario sometido a la voluntad de YHVH, lo que desarrolla en nosotros el carácter del Hijo. YHVH quiere erradicar de nosotros todo pensamiento y actividad que promueva dependencia de cualquier cosa o persona que no sea El. Para eso necesita de nuestra cooperación, y en esas áreas donde nos resistimos, El entonces nos quebranta permitiendo dolor en nuestras vidas, El ve el resultado final y sabe que terminaremos siendo siervos fieles después de haber pasado por tribulaciones.
“Abominación es a Elohim todo altivo de corazón” (Proverbios 16:5)
El orgullo es un problema común a toda la humanidad, no es de unos cuantos; pobre, rico, educado, ignorante, joven, viejo, es decir nadie es inmune a él y todos en algún momento de la vida hemos estado bajo sus influencias o hemos sido víctimas de sus manifestaciones y detestables consecuencias. C.S. Lewis en su libro “cristianismo y nada más” lo considera como “el pecado” el problema del corazón del hombre de donde se derivan todos los demás problemas. El orgullo puede arruinar nuestra vida y es el centro de muchas de nuestras decisiones, por ejemplo, cuando nos negamos a pedir ayuda necesitándola, cuando creemos que todo lo podemos solos, cuando no reconocemos ninguna autoridad más que nuestro propio ego; tan pronto dejamos que el orgullo nos dirija, vamos hacia el abismo, terminamos en problemas. Por eso si no nos humillamos, YHVH tiene que hacerlo y a veces lo hace repetidamente hasta que cedamos y Lo dejemos actuar en nuestra vida.
“Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos” (Josué 10:12-13)
¿Ha dejado YHVH de ser Elohim? ¿Podemos aún hoy esperar que Elohim pelee por sus redimidos? ¿Podemos esperar que ejecute de nuevo obras sobrenaturales que nos lleven a la victoria? Josué tenía una ventaja sobre nosotros – él podía ver no solo a su enemigo, sino también la manifestación física de la provisión de Elohim, pero el éxito de sus victorias estaba en que ponía la presencia de Elohim delante de él en cada batalla. Hoy, nuestro verdadero enemigo está escondido, no podemos verlo a simple vista, y tenemos que aceptar la Palabra de Elohim cuando nos dice que el enemigo está vencido. La Palabra de Elohim nos recuerda lo que YHVH ha prometido hacer – “No temas, porque Yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemará, ni la llama arderá en ti” – Isaías 43:1-2. No ha habido otro día en que el sol se detenga y la luna se pare, pero todos los días vemos la mano de Elohim en nuestra vida, guiándonos, proveyéndonos, protegiéndonos. No podemos poner nuestra confianza en nuestras habilidades, en lo que el sistema nos ofrece ni en otras personas, nuestra confianza solo puede estar basada en la verdad que las Escrituras nos revelan – “Si Elohim es por nosotros, ¿quién contra nosotros? – Romanos 8:31.
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