“El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6)
La duda empezó en el Jardín del Edén cuando Satanás le hizo la famosa pregunta a Eva. “¿Con que Dios os ha dicho…”? Esto fue suficiente para que la mente de Eva empezara a dudar si en realidad sería tan malo comer del árbol. Y la duda hizo su obra completa, comió y hasta hoy vivimos las consecuencias y hasta hoy la duda sigue siendo el arma favorita del enemigo. Planta una semilla de duda en el corazón del hombre, y cualquier mentira encontrará un nicho fértil para crecer. El creyente necesita convicción, no existe pacífica coexistencia de la fe y la duda, son como el agua y el aceite. La fuente de la duda es la ignorancia, el Padre lo dijo “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento” (Óseas 4:6). Cuando te contentas con lo que te dicen los líderes y no tienes el suficiente amor por la verdad para buscar por ti mismo en las Escrituras, dos cosas te pueden suceder: comerás cualquier cosa, y no notarás la diferencia, o la mentira ya ha hecho nido en tu corazón y no hay cabida para la verdad de Elohim.
“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)
Mirar un águila volar es maravilloso. No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan. La dueña del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo. Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas. La Escritura nos dice que, si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en YHVH y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta. Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso. Los caminos de YHVH son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores. Así, que, si queremos movernos hacia adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a YHVH, confiar en Él, en Su tiempo, y hacer solo lo que Él nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El. Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos, trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer. Esperemos en Elohim, Yahushua dijo que su carga era ligera y liviana.
“No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento…en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:3-4)
Si no podemos confiar en los príncipes, ¿en quién confiamos entonces? Es cierto que cuando el hombre muere, con él se van sus planes, por eso es mejor mirar los planes de Elohim que se extienden de generación en generación hasta llevarlos a su cumplimiento. Toda visión cuyo origen está en YHVH, no muere, sino que es como una carrera de relevo espiritual que corre a través de los siglos. Una persona después de la otra toma la batuta y continúa cumpliendo los propósitos de Elohim. Si seguimos nuestros propios planes para nuestra vida, su potencial será limitado, pero si seguimos los planes de Elohim caminando hacia adelante en la visión que proviene de Él, podemos estar absolutamente seguros de que todo lo que hagamos para el Reino no será un desperdicio ni pérdida de tiempo. Lo que logramos para El, es construido sobre lo que otros edificaron y lo que nosotros hagamos servirá de base para la generación que viene. Así que, ánimo, escuchemos atentamente el corazón de YHVH y midamos sus latidos con los nuestros, si están en tono los unos con los otros, no temamos, estamos construyendo para la eternidad y un día, todo eso que atesoramos buscando primeramente el Reino, nos estará esperando.
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