“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27)
Yeshua habla de dos clases de paz – Shalom – la que da el mundo y la que Él nos da. La paz que viene de Él es un don y no tiene su origen en ninguna fuente humana, ni por esfuerzos humanos. YHVH santificó el día séptimo – Shabbat – es decir, lo consagró y lo apartó de los otros seis días de la semana para un propósito especial. No hizo esto con ningún otro día. El Shabbat tiene el sello del Creador sobre él y junto con el sello, vine la bendición – “Porque en seis días hizo YHVH los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, YHVH bendijo el día de reposo y lo santificó” – Éxodo 20:11. Está enumerado como uno de los Diez Mandamientos. El saludo común entre quienes guardan el Shabbat es: “Shabbat Shalom”. No hay una palabra en el idioma español como la palabra hebrea “Shalom” que significa no solo paz, sino completa paz, bienestar, gozo y felicidad en todo el sentido de la palabra. Hay una paz y reposo especial en lo más profundo del alma y del espíritu, cuando entramos en el santuario espiritual del Shabbat para estar en comunión con nuestro Creador y cuando nos reunimos a estudiar la Torah. Hay una bendición de paz especial sobre el Shabbat que no la hay sobre ningún otro día de la semana. “Shabbat Shalom” – ¡no hay Shalom Como ésta!
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías” (Colosenses 2:8)
El engaño es como una moneda falsa. El engañador de billetes busca producir billetes que sean esencialmente copias del real. Por el contrario, el falsificador de monedas de metal se esfuerza por hacer falsificaciones fundamentalmente diferentes, tal vez la apariencia sea similar, pero sería diferente en tamaño, peso u otra propiedad física. Como el lingote de oro, aunque se parezcan, el lingote falso tendría tan poco oro como sea posible. Para identificar una moneda falsa, solo se necesita compararla con las características de la real. El espíritu del anti-mesías opera de manera similar. Es un espíritu sutil, sin embargo, seductivo y engañoso – un engaño profundo que lleva a una gran pérdida y esclavitud. Teje uno de los más hermosos mensajes de las Buenas Nuevas – Basorah – del Reino, junto con mentiras destructivas que desacreditan toda la verdad. Seduce a la humanidad con otro mesías, otro espíritu y otro mensaje que no son inofensivos o alternativos puntos de vista, sino fundamentalmente diferentes. “Porque si viene alguno predicando a otro Yahushua que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” – 2Corintios 11:4. Así, que, para identificar un falso mesías, un falso espíritu o mensaje, debemos compararlos con el verdadero Mesías, el verdadero Ruaj y el verdadero Mensaje.
“Fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud… para siempre ha ordenado su pacto” (Salmo 111:7-9)
¿Cómo describiríamos a YHVH? ¿Qué atributos de Su carácter son más notables en las Escrituras? ¿Su amor, su soberanía, su poder, su gracia, su misericordia, su sabiduría, su bondad, su fidelidad, su gloria, su perfección?, y la lista es interminable. Pero ¿Qué tal Su Justicia? La justicia incluye la implementación de un alto estándar de virtud y rectitud moral. Dicho estándar dictamina que hay estándares absolutos que determinan lo que es correcto e incorrecto. Pero para que esos estándares tengan sentido, debe haber una ley y orden y un sistema judicial que implemente esas leyes, sin las cuales, habría caos y anarquía. YHVH, el Elohim Creador, gobierna su universo a través de leyes físicas y espirituales. Hace mucho que el Supremo Legislador puso las ruedas de la justicia en movimiento. Las leyes de causa y efecto, es decir: se cosecha lo que se siembra. Hay leyes físicas, químicas, biológicas y matemáticas. Leyes que gobiernan la sociedad y las relaciones humanas. Y hay leyes espirituales que determinan si un hombre vivirá o morirá eternamente. A través de toda las Escrituras, YHVH ha escogido relacionarse con el hombre por medio de la ley y el orden, ya que su carácter justo, no tolera la anarquía, rebelión, confusión ni el caos. Su Reino es justo y ordenado en todos los niveles. Esta estructura es conocida como: Pacto / Acuerdo. En las Escrituras vemos a YHVH haciendo Pactos con el hombre. Hay Pacto de Noé, Pacto Abrámico, Pacto Mosaico, Pacto Davídico, y el Pacto Renovado. YHVH desea hacer pacto con el hombre, pero el hombre tiene la libertad de entrar en pacto con el Creador o no. Si el hombre decide entrar en los vínculos de Pacto con YHVH, debe vivir bajo los parámetros de dicho pacto y permanecer en él, le trae bendición. Si no, debe afrontar las consecuencias.
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