“Yo sé que mi Redentor vive” (Job 19:25)
El hombre con una experiencia jamás estará a merced del hombre con un argumento. Puedes tener muchas ideas acerca de YHVH, ser religioso con buenos argumentos, pero si la vida de YHVH no es una experiencia viva y real en ti, eres como una guitarra sin cuerdas, un barco sin timón, un peregrino sin rumbo, a la deriva, desprotegido y vulnerable a cualquier filosofía o doctrina que encuentre en el camino y que solo le dará más ideas sobre el Creador del Universo, mas no la realidad de una vida centrada en El, en Su Torah. Las ideas no dan vida, solo especulan, pero cuando te atreves a experimentar la magnitud, riqueza y poder de una vida en YHVH, nadie jamás podrá robarte lo que hay en tu corazón, pues has pasado de muerte a vida, ya no piensas, ahora sabes que sabes que Él es vida. Job lo entendió, supo después de sufrir y perderlo todo, que lo único que importaba era la convicción que tenía de que – ¡Mi Redentor Vive!
“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2Timoteo 4:16)
Todos en algún momento de la vida hemos experimentado el abandono cuando más hemos necesitado esa persona o personas. Puede haber sido el esposo(a), el mejor amigo, el compañero de trabajo, la familia, etc., y no hemos podido percibir la maravillosa intervención divina y su constante compañía por enfocarnos en la autocompasión y en los sentimientos negativos hacía aquellos que nos han abandonado. Es necesario entender que como humanos todos fallamos y a veces esa persona o esas personas, ni siquiera percibieron nuestra necesidad. Nuestra confianza debe estar centrada en YHVH, Él nunca nos falla ni nos abandona. Cuando nuestra relación con YHVH es sana y continua, podemos ver su mano de poder en todo a nuestro alrededor, su fortaleza en nosotros en evidente y nuestra dependencia de Él, nos permite acceder a todos los recursos del cielo. Podemos pasar por situaciones verdaderamente difíciles sin el apoyo de los demás, pero jamás podremos pasar por esas dificultades y salir victoriosos sin YHVH.
“Sepultados juntamente con El... para que... así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4)
Nadie puede ser kaddosh (separado) sin pasar primero por su propio funeral, el “funeral blanco” – el entierro de su viejo hombre. Si nunca has tenido en tu vida la crisis de la muerte, la separación no es más que una visión. ¿Crees que ya llegaste a tus últimos días? Tal vez has llegado a ellos muchas veces, pero sólo emocionalmente, ¿o has llegado de verdad a ellos? ¿Ya tuviste tu funeral blanco? O ¿estás haciéndote el tonto con tu alma? ¿Hay algún lugar en tu vida marcado como el último día, ese lugar o incidente que recuerdas con gratitud extraordinaria como el que te llevo a morir? Fue ahí cuando tuviste tu funeral y donde hiciste ese pacto con tu Elohim.
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