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Gota Diaria Junio 26/2021

“He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo” (Santiago 3:2-5) 

Nuestra lengua es como ese freno en la boca del caballo.  Una pequeña pieza determina el movimiento del animal.  Santiago nos enseña que la dirección y orientación de nuestra vida, dependen de la dirección y orientación de nuestra lengua.  Mateo 12:36 dice que daremos cuenta de toda palabra ociosa.  Así, que, si YHVH le da tanta importancia a lo que hablamos, nosotros también debemos tener cuidado de nuestras palabras si queremos tener control del resto de nuestra vida y someterla a la autoridad del Mesías.  Sin embargo, la lengua no solo es vital para nosotros, las Escrituras insisten fuertemente en el poder que tiene la lengua de afectar las vidas de todos los que están a nuestro alrededor.  Todo lo que hablamos tiene consecuencias no solo en nosotros sino en quienes escuchan.  Nuestras palabras pueden edificar, fortalecer, exhortar y animar a otros impartiendo vida, o destruir, debilitar y desanimar a otros causando muerte.  Nuestras palabras traducen los pensamientos de nuestro corazón y los convierten en patrones de comportamiento que producen hábitos, buenos o malos.  Shalom

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