“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” (Levítico 17:11)
Estos diez días después de Yom Teruah, días de arrepentimiento, culminan con Yom Kippur o día de “Expiación”, de expiación nacional. Entender la idea del sacrificio y expiación con sangre hoy en día es difícil, uno se pregunta; ¿por qué YHVH requería sangre como el precio para restablecer nuestra relación con Él? Unos dicen que, por el costo, el costo del sacrificio debía recordarnos que había que pagar un precio por el pecado. La desobediencia a Elohim degrada nuestra relación con Él y con los demás. Pero si miramos atrás a los tiempos cuando existía el Templo, vemos que el principio del sacrificio substitutivo era claramente comprendido como la única forma para restaurar el balance que la presencia del pecado había desequilibrado. El inocente actuaba como medio a través del cual “Shalom” (paz) era restablecida entre el pecador y YHVH. Para nosotros creyentes en el Mesías, ni los sacrificios en el Templo, ni ningún otro medio de reconciliación es necesario excepto la obra del Mesías, Quien, una vez por todas proveyó el sacrificio perfecto para reconciliarnos con YHVH. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” – Hebreos 10:14.
“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador...” (Zacarías 9:9)
¡FELIZ YOM TERUAH!
Un día como hoy, en un futuro no muy lejano, veremos y palparemos la razón de nuestra esperanza – Yahushua nuestra esperanza de Gloria. El mismo lo prometió – “Habéis oído que os he dicho: voy y vengo a vosotros” – Juan 14:28. Hoy tenemos una cita con nuestro Padre para ensayar el regreso de Su Hijo, nuestro Mesías. Durante todo el mes sexto nos hemos preparado para esta cita gloriosa. Yom Teruah = Día de Algarabía, de Júbilo, de Proclamación, de Gozo, de Alarma.
¡Alabad a Elohim en su santuario...
Alabadle a son de bocina
Alabadle con salterio y arpa
Alabadle con pandero y danza
Alabadle con cuerdas y flauta
Alabadle con címbalos resonantes
Alabadle con címbalos de júbilo
Todo lo que respira alabe a YHVH, Aleluya!
“YHVH desnudo su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Elohim nuestro” (Isaías 52:10)
Ya hemos visto que la mentalidad griega y la hebrea difieren enormemente en cuanto a nuestra vida en YHVH. Alguien lo definió mejor: es la mentalidad de catedral en contraste con la mentalidad de tabernáculo. Veamos un resumen: Para la mentalidad de catedral, el propósito de la salvación es escapar de este mundo e ir al cielo a morar con YHVH. Para la mentalidad de tabernáculo el propósito de la salvación es preparar un lugar para que YHVH habite aquí en medio de Su pueblo. Para la mentalidad de catedral el reino de los cielos existe en el cielo, no aquí en la tierra. Para la mentalidad de tabernáculo el reino de los cielos es YHVH reinando entre su pueblo aquí en la tierra. La mentalidad de catedral espera que el Mesías venga de nuevo a sacarlos de este mundo. La mentalidad de tabernáculo espera que el Mesías regrese a establecer su reino aquí en la tierra. El mensaje de la mentalidad de catedral es: consigue tu tiquete de salida del infierno ahora, o pierdes el tren. El mensaje de la mentalidad de tabernáculo es: El reino de los cielos viene, prepárate para recibir al Rey y servirle.
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