“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías” (Colosenses 2:8)
El engaño es como una moneda falsa. El engañador de billetes busca producir billetes que sean esencialmente copias del real. Por el contrario, el falsificador de monedas de metal se esfuerza por hacer falsificaciones fundamentalmente diferentes, tal vez la apariencia sea similar, pero sería diferente en tamaño, peso u otra propiedad física. Como el lingote de oro, aunque se parezcan, el lingote falso tendría tan poco oro como sea posible. Para identificar una moneda falsa, solo se necesita compararla con las características de la real. El espíritu del anti-mesías opera de manera similar. Es un espíritu sutil, sin embargo, seductivo y engañoso – un engaño profundo que lleva a una gran pérdida y esclavitud. Teje uno de los más hermosos mensajes de las Buenas Nuevas del Reino, junto con mentiras destructivas que desacreditan toda la verdad. Seduce a la humanidad con otro mesías, otro espíritu y otro mensaje que no son inofensivos o alternativos puntos de vista, sino fundamentalmente diferentes. “Porque si viene alguno predicando a otro Yahushua que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” – 2 Corintios 11:4. Así, que, para identificar un falso mesías, un falso espíritu, o un falso mensaje, debemos compararlos con el verdadero Mesías, el verdadero Ruaj y el verdadero Mensaje.
“¡Cuan hermosas son tus tiendas, oh, Jacob, tus habitaciones, oh, Israel! (Números 24:5)
El Tabernáculo fue levantado y los hombres en edad de guerra contados. Ahora, se distribuiría el pueblo en el campamento. El Tabernáculo estaría en el centro y los Israelitas estarían alrededor de él, distribuidos por familias y tribus. Tres tribus a cada lado del Tabernáculo. Cada uno sabía cómo debía ser su relación con los demás dentro del campamento. Cada uno sabía cuál era su función dentro de su tribu. Pero lo más importante, cada uno sabía cuál era su lugar con relación al Tabernáculo. La presencia de YHVH era el foco central de todo el campamento. Y así como cada tribu estaba organizada alrededor del Tabernáculo, cada creyente en Yahushua tiene una posición dentro del Cuerpo del Mesías. Cada creyente tiene su lugar, su llamado, su ministerio. Los dones espirituales son dados a cada creyente, para cumplir su llamado dentro del Cuerpo. El Cuerpo del Mesías es regulado de manera supernatural como el campamento de Israel. Con YHVH como el centro de nuestras vidas y todo el pueblo ocupando su lugar dentro del Cuerpo, el enemigo no tiene ninguna oportunidad. No podemos perder de vista nuestro estandarte, debemos marchar o parar a la orden de nuestro comandante, seguros de que el lugar a donde nos lleva es el indicado y allí estaremos seguros.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7) lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
Hay 24 invitados y ningún miembro en línea